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A PROPOSITO DEL PIBE JACINTO

La primera vez que lo vi, fue en los confines de aquella efímera milonga de Pocho y Beba, que anduvo desangrando noches inolvidables durante cinco años hasta que ya no fue. Yo paseaba la mirada por la ronda desde una mesa a la que se acercó para cambiarse los zapatos uno de aquellos viejos milongueros con un bolso de cuero al hombro, donde seguramente había un frasco de colonia, un par de pañuelos,   medias y algún libro ajado, además de algunos otros implementos útiles, porque siempre se sabe donde empieza la noche, pero nunca donde se acaba. Aquel hombre, se estaba calzando los zapatos cuando miró a la ronda, divisó algo, puteó entre dientes y, con el mismo empeño que había puesto para calzarse, se volvió a poner los mocasines de calle y se fue sin decir palabra. Miré a la pista. Una pareja avanzaba entre las armoniosas figuras siempre vistas que bailaban  en diversas variaciones de lo mismo, como casi todas las noches. El hombre estaba vestido con un ambo malva que era...

Incidente en el cielo milonguero - Una parábola con implicaciones parabólicas(Por Cátulo Bernal)

 —Eso que los creyentes, llaman el cielo, no es una locación imperturbable —dije mirando a los demás lusiardianos, huérfanos del «Oriental» la milonga al aire libre que ahora solo existía en nuestro recuerdo. Era una noche triste de sábado en que no había una sola milonga en la ciudad condal. Estábamos en la semi penumbra del bar «Roñoso» compartiendo licores de garrafa a la mortecina luz de un par de quinques de kerosén, rescatados del almacén del decrépito establecimiento, luego de que un vendaval de agua cortara toda posibilidad de luz eléctrica en cinco manzanas a la redonda.  En la cocina tres espitas con espetones que mantenían caliente un caldero lleno de aceite para las habituales frituras y otras excrecencias alimenticias, completaban la siniestra iluminación de la taberna, con su característico mural en que se recreaban los bailongos de las cuatro edades del tango: la de oro, la de plata, la de bronce y la nuestra, que nuestro filósofo de cabecera había bautizado com...

EL BAILARÍN DE CORDEROY - Reminiscencias de la Expotango 2024.

 La mañana se avezaba lluviosa en el puerto de Tarragona. Algunos paseantes perdidos deambulaban a merced de las ráfagas de viento en el Serrallo.  Si mi cliente no llega pronto, pensé, tendré que abandonar la primitiva idea de un menú con pescado por otras suculencias de la tierra, mas contundentes y acordes con el clima.  Por lo pronto disfrutaba con la vista de los imponentes barcos a reparo y degustando una menta con hielo. El cliente llegó por fin en uno de esos coches pura chapa, reliquias de tiempos idos, un dinosaurio color negro y solferino que aparcó sin ceremonia casi frente a mi mesa. Era un hombre de cabellera profusa y marañosa, vestido con un gabán de cuero que apenas sujetaba su barriga, y ropa en tonos a juego con el coche. Un par de quevedos miel clara le protegían los ojos de mirada insaciable, del polvo volador. Supo que era yo por el impermeable negro, el bigote daliniano y el libro de poemas de Marilyn. Apenas me vio vino a la mesa.  —Creo que m...

ANOCHE VINO ZOTTO

  Siempre hemos tenido una relación un tanto extraña con el «Nene»   Desencanto.  Desde aquella vez en que el Pibe   Pergamino  me lo presentó en uno de esos eventos con milonga suburbana y compartimos el autobús de vuelta y algunas media lunas pegoteadas en la madrugada tardía. En este verano caluroso lo estoy viendo como un calco de ese ayer, mientras se esmera por sacar a las pibas principiantes en la  Milonga de la Fuente .  La chaqueta arrugada, la camisa negra    blanqueada de sudor, los bajos del pantalón    manchados con puntazos y voleas mal encajadas, el pelo en desorden,  Las puntas de los pies ardidas    de pisar un canyengue mal hecho, los ojos semi cerrados, aunque con el fiero brillo — en la mirada y en la ropa— del milonguero superviviente de otras épocas. Con todo lo bueno y lo malo que esa pertinencia conlleva. Desencanto  proviene de otro mundo, en el que está bien visto que una dama o, en su c...

LA DIFERENCIA ENTRE LA GENTE MILONGUERA Y LA TANGUERIDAD «ARTISTICA»

La siguiente conversación fue oída en una  milonga. Se han retocado algunos de los párrafos. Juzguen los amable lectores cuales son invención de este escriba y cuales reales. —Solo hay dos opciones: Te haces viejo o una leyenda milonguera. —¿Cómo así? Yo quiero seguir bailando como hasta ahora. —No. No. Te digo. Vos ya no estás para estos trotes y no hay vuelta atrás. Te hacés viejo o una leyenda. Nada de andar bailando todas las tandas.  Seleccioná, que ya no sos una joven promesa del mundo del baile. Ya tenés una edad...se te nota en los trajes, en los andares, en el abultamiento abdominal, en los excesos. —¿Abultamiento abdominal? ¿excesos? Si ahora picoteo dos empanadas por milonga, regadas por una copita y medio de vino como mucho. —Hablo de excesos en todo sentido. Uno no puede, con la edad que tiene, bailar todas las tandas de todas las milongas de la semana, como cuando eras un purrete milonguero que se dejaba las plantas en la pista y tenia que remojar los pies en agu...

LAS MILONGAS EN SAUVAB

 —¿Qué tal el verano?  —Todavía estoy digiriendo la experiencia. Me fui a Sauvab, a milonguear. —No conozco. —Mejor. Milonguear en Sauvab es la experiencia más extraña que me ha tocado vivir. —Pero.. ¿ Donde queda eso? ¿En Asia, África? —No sabría decirte. Sauvab es la capital de un país fantasma. Vos sabes que yo me retiré de las habituales milongas y voy de maratón en maratón. Uno más exclusivo que el otro. Buenos bailarines. Buen ambiente. La tango maratón de Sauvab no se la venden a cualquiera. Y tiene un cupo exacto: 349 milongueros y milongueras venidas de todo el mundo para milonguear. —O sea que ni siquiera hay parejas pares. —No, no. Los organizadores y personal suman otras diecisiete personas, con lo cual se llega a la paridad en parejas y al número total de días del año incluido el día bisiesto. Esta es una forma casi mágica de que la milonga funcione perfectamente, porque cada uno de los participantes es un día. El de su cumpleaños. Yo nací el 24 de mayo, en consec...

EVITE MEDICAR AL MILONGUERO DE VERANO(Los consejos de Mario Pasolinski)

 LO QUE SIGUE ES UN ANUNCIO DEL MINISTERIO DE SALUD TANGUERA, A LA POBLACIÓN EN RIESGO DE EXCESOS. La milongueridad veraniega es leve. Ligera en sus usos y costumbres. Deja a un lado sus hábitos habituales(de costumbre y vestimentas) y se presenta al natural en milongas distendidas y otros eventos al aire libre.  Pero, como bien sabemos, el exceso de calor y de pavimentos fuertes, la floración agudizada de estímulos visuales y otros sentimientos equívocos, pueden mellar y menoscabar la actividad habitual de nuestros milongueritos.  Por eso, es importante que los mantengamos hidratados en todo momento con sus calditos fríos preferidos. Pero ¡Cuidado! Nada de abusar con cervezas o vinos blancos que consumidos en demasía provocan deshidratación y retención de resacas en días subsiguientes. Y mucho menos esos nuevos cavas o Champagnes Yampagnuovos que vienen en utilitarios envases descartables. Pueden parecer ambrosías en esas tandas ásperas de milonga a toda velocidad o D'a...