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Mostrando las entradas etiquetadas como #milongasenbarcelona

NO TIME TO LOSE- Por Cátulo Bernal

 La tarde se niega a ser vencida. En la estropeada vereda del bar Roñoso , cerca de un cantero donde vegetan hasta tres vasos de un after anterior, Pitón Pipeta quiere saber como fue el cumpleaños del Pibe Pergamino , milonguero de frondosos adornos y recursos adquiridos en una juventud de Break dance y Jacksons Fives. Diógenes Pelandrún, que estudia la posibilidad de sacar un libro con sus lapidarias sentencias filosóficas, le contesta: —Tengo la impresión de que todavía no hemos terminado. Que estamos sumergidos todos en alegría hasta que a este cabeza fresca de Pergamino se le ocurra descansar. Parecen días de festejo fotocopiados desde el viernes. No sé si es la edad o qué, pero desde el viernes nos arrastra de festejo en festejo.  — Es como aquel clásico sketch de los Monty Python: No time Tolouse —Ratifico-. —¿No  Time Tolouse? —Pitón se me queda mirando sin saber si lo que digo es a causa del vermut o una consecuencia tardía del sol en la cabeza.. — Los Monty ju...

EL DOMINGO DE MARÍA

A esa hora ya no estabas, supongo.  No lo sabía. Ninguno lo sabía. Me puse la chaqueta azul eléctrico y fui al Flasmob en la Plaza Real, como en los dorados días del pasado. Como aquella vez en que algunos nos levantamos temprano para que nos filmaran actuando para el corto Tango for Money , encadenamos milonga tras milonga y terminamos como a las tres de la mañana comiendo pan tumaca en la milonga que Josep y Teresa hacían en El almacen de Domingo Rey. Bueno. Más o menos así.  Antes, en Barcelona, cuando llegaban los primeros calores, era una especie de tradición que hubiera milonga en la plaza, un sábado o un domingo a la tarde. Nos fatigábamos las canillas en las piedras. Y la gente miraba y miraba. Como ahora, con la gente espectante. Esperando para recuperar el espíritu de la vieja Milonga del Pipa , que después estuvo en Ramblas y de la que fui parte, en el Centro Gallego. Toda la semana había sido de alto vuelo. Un despliegue que empezó el lunes con la esperadísima vu...

UN TAXI MILONGUERO PARA FIN DE AÑO (Segunda parte)

A  las diez menos cinco estaba en la puerta del hotel con todas mis esperanzas atadas a la bolsa de zapatos de baile. Ella bajó con un abrigo similar al que llevó a la tienda y un gorro que favorecía su cabello oscuro. Me vió y comentó: —  Eso es implicación con el trabajo. —Bueno, hay tareas que solo yo puedo hacer. Esta es una de ellas. Y la hago con gusto. —Pero... ¿No tenias plan para la nochevieja?  Comenzamos a caminar en dirección al Oriental, esquivamos a algunos transeuntes apurados que llevaban viandas a la última cena del 2025. —No. Hace un tiempo que no hago planes. Dejo que los acontecimientos sucedan y así, si acurre algo bueno, puedo disfrutar el momento. He aprendido que si uno no tiene grandes espectativas, cualquier hecho, por minusculo que parezca,  parecerá milagroso y mágico si escapa un poco de la rutina que se ha fijado.  —Y si no hubiera entrado en la tienda buscando un taxi ¿que hubieras hecho? —Hubiera cerrado y luego guiandome por la i...