La tarde se niega a ser vencida. En la estropeada vereda del bar Roñoso , cerca de un cantero donde vegetan hasta tres vasos de un after anterior, Pitón Pipeta quiere saber como fue el cumpleaños del Pibe Pergamino , milonguero de frondosos adornos y recursos adquiridos en una juventud de Break dances y Jacksons Fives. Diógenes Pelandrún, que estudia la posibilidad de sacar un libro con sus lapidarias sentencias filosóficas, le contesta: —Tengo la impresión de que todavía no hemos terminado. Que estamos sumergidos todos en alegría hasta que a este cabeza fresca de Pergamino se le ocurra descansar. Parecen días de festejo fotocopiados desde el viernes. No sé si es la edad o qué Pero desde el viernes nos arrastra de festejo en festejo. Como aquel clásico skech de los Monty Python: No time Tolouse. —¿No Time Tolouse? —Pitón se le queda mirando sin saber si lo que dice es a causa del vermut o una reberveración tardía del sol en la cabeza.. — Los Monty jugaban mucho con el equ...