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EL SALON DE LOS PASOS PERDIDOS

Buscando la  pista en una milonga llegamos a un  anfiteatro polvoriento con  un cartel que decia:
 "Deténgase un momento a contemplar a  de los de antes  y  medite sobre sus pasos perdidos".
Íbamos a seguir  pero quedamos impregnados por la atmósfera de calma de aquel sitio que bien podía haber sido  un escenario o un altar.
Había  algunas sombras sentadas mirando hacia un circulo central iluminado por  la luna. Así que  nos sentamos tambien. En eso estábamos  cuando una voz conocida nos saludo  diciendo  "Que hacen muchachos". Una pantalla de tablet  ilumino a Raúl Mamone en aquel  "Salón de los pasos perdidos".
- Iba a bailar - dijo -  Pero me quede viendo a las parejas.
Mire el circulo vacío.  La música de la otra pista, nos llegaba como a través de un túnel. Era como estar  en un templo abandonado que mantuviera aun una concentración abundante de fe.  Entonces, entornando los ojos, pude ver a lo que se refería el cartel y Raul.  Allí, en la ronda, apenas esbozadas había parejas bailando. Uno intuía el movimiento, el roce, la vestimenta, que era como un humo o  aire concentrado. Era hipnótico. Cautivador.
Era bello.
Luego oímos un portazo y un estrépito. Y toda la impresión de maravilla se desvaneció.   Unos  payasos que se creian maestros venian por el pasillo, casi arrastrando a dos muchachas principiantes.  Creo que buscaban un sitio donde deslumbrarlas enseñandoles sus pasos. 
Estaban tan embalados que ni se dieron cuenta que estábamos ahí. Las muchachas  aguantaron medio minuto de tironeos y empujones  y  luego se fueron corriendo hacia la musica, dejando a aquellos dos que manoteaban grotescamente, como si valsearan con el viento.
Estaban tan metidos en su mundo  que no vieron a las figuras. No se si eran las mismas sombras nostálgicas que habían repelido con sus gritos, o eran ejecutoras del alma milonguera. El caso es que avanzaron tapando a aquellos dos.
No vimos si se los trago la oscuridad o si salieron corriendo.
En las gradas hubo algun que otro aplauso.
 De a poco los concurrentes de las sombras se fueron dispersando,  como desperezandose de un sueño. Nos quedamos  los ultimos. Esperando sin fe en el anfiteatro vacio. Apretando los ojos con fuerza y ansiedad.
Despues de un rato Raul dijo con pena - Nos perdimos la tanda de Milonga - y se fue buscando la pista.
 Sin dar vuelta la cabeza lo seguimos hacia el tangible y cotidiano mundo.

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