Ir al contenido principal

CACHO Y POCHO ,LOS MILONGUERITOS DEL AMOR

LA DESGRACIADA HISTORIA DE ESTOS TUNANTES HA DE RASTREARSE EN SU MÁS TIERNA INFANCIA, CUANDO INTENTABAN CONQUISTAR A LAS FÉMINAS CON MOVIMIENTOS DE BREAKDANCE. NO ERAN AGRACIADOS Y NO ERAN FEOS. PERO NO TENÍAN CONFIANZA.
A LA HORA DE GANAR PERDÍAN PORQUE SABÍAN QUE IBAN A PERDER SIN INTENTARLO.
COMO ERAN VENCIDOS AD HONOREN SE MATRICULARON EN UNA ESCUELA DE TANGO CANYENGUE.
EN SU AFÁN DE DAR AMOR APRETABAN DEMASIADO A LAS COMPAÑERAS DE BAILE, GANANDOSE UNA MERECIDA FAMA DE BABOSOS.
CON EL CORRER DE LOS AÑOS LAS MUJERES SE ACOSTUMBRARON A ESOS ABRAZOS DE OSO, INCLUSO HUBO ALGUNA QUE HUBIERA CAÍDO EN SU TORPE JUEGO DE SEDUCCIÓN, SINO HUBIERA SIDO POR SU NULO INSTINTO GOLEADOR: A LA HORA DE CONCRETAR EL ROMANCE TIRABAN LA PELOTA AFUERA Y CUANDO QUERÍAN RETOMAR EL LANCE AMOROSO YA SE LES HABÍA ESCAPADO LA OPORTUNIDAD.
SE TRANSFORMARON EN BAILARINES INSPIRADOS. PERO NO POR ESO COMENZARON A OBTENER EL FAVOR DE LAS MUJERES.
HABÍA EN ELLOS UN AURA DE DESESPERANZA Y DESESPERACIÓN QUE AUN HOY LAS MILONGUERAS NOTAN Y QUE LAS REPELE, UN ANSIA POR AGRADAR QUE DETERIORA TODOS SUS PROYECTOS DE SEDUCCIÓN Y LOS MANTIENE AL MARGEN DEL CARIÑO.
SU LEYENDA DE MALDITOS PARA EL QUERER SE HA IDO DIFUNDIENDO DE MILONGA EN MILONGA. INCLUSO HAN HECHO ESCUELA, HAY DISCÍPULOS SUYOS QUE COMPARTEN SU FILOSOFÍA Y LA MESA DE LA PANADERÍA EN DONDE INVARIABLEMENTE TERMINAN SUS NOCHES ZAMPANDOSE PORCIONES GENEROSAS DE PIZZA Y VINO BLANCO.
SON CACHO Y POCHO, LOS MILONGUERITOS DEL AMOR. EN TODAS LAS MILONGAS HAY GENTE COMO ELLOS, PERSONAJES TRISTES Y ANÓNIMOS QUE EQUILIBRAN LA BALANZA DEL AMOR CON SU DESDICHA...

Comentarios

Entradas populares de este blog

UN TAXI MILONGUERO PARA FIN DE AÑO

La puerta de Todo para el milonguero se abrió exactamente a las ocho y veinticinco de último miercoles invernal del año y me sacó del móvil, de la historia de odio y romance de Carmelite, el artista de moda, que en una exhibición unipersonal llamada Abrazándome se ganchó a sí propio y terminó corrido a zapatazos —la gente siempre utiliza lo que tiene más a mano— por la milongueridad de Cartón Junao . Medio minuto de reel y papelón en sentido contrario a la ronda hasta que el video se corta. 1.689.987 visualizaciones en dos horas y 6.578 comentarios fracturados entre una «obra maestra», un paso más allá en la historia del tango bailado, y haters  que prometen para futuras performances enriquecer la experience con harina, tomate y huevos. Proponen titulos como: Pisstango o Tangbodrio. Lejos quedaron los tiempos de Pocho Pizarro y su acto con las escobas. Lejos… Pasaron dos minutos largos. Supuse que quien había entrado estaba fascinado en la contemplación de los selectos ar...

A PROPOSITO DEL PIBE JACINTO

El misterio del pibe Jacinto Bailaba feo, pero nadie bailaba como él. El Pibe Jacinto fue el mito más extraño y fascinante de las milongas. La primera vez que lo vi, fue en los confines de aquella efímera milonga de Pocho y Beba, que anduvo desangrando noches inolvidables durante cinco años hasta que ya no fue. Yo paseaba la mirada por la ronda desde una mesa a la que se acercó para cambiarse los zapatos uno de aquellos viejos milongueros con un bolso de cuero al hombro, donde seguramente había un frasco de colonia, un par de pañuelos,   medias y algún libro ajado, además de algunos otros implementos útiles, porque siempre se sabe donde empieza la noche, pero nunca donde se acaba. Aquel hombre, se estaba calzando los zapatos cuando miró a la ronda, divisó algo, puteó entre dientes y, con el mismo empeño que había puesto para calzarse, se volvió a poner los mocasines de calle y se fue sin decir palabra. Miré a la pista. Una pareja avanzaba entre las armoniosas figuras siempre v...

UN TAXI MILONGUERO PARA FIN DE AÑO - III (FINAL) - Por Cátulo Bernal

Tenia el abrazo calido y una esencia salvaje, perfume de su cuerpo que noté en los primeros compases que bailamos juntos. Esa fragancia se unió a la mia en un complejo juego de aromas que, lo supe luego, quedarían en la chaqueta y volverían cada vez que escuchara «Una vez». Lo sé. En la entrada anterior escribí que salimos a bailar una tanda de Caló con Berón. Pero al llegar a la pista, de alguna misteriosa manera «Al compás del corazon» dejó paso a la Típica Victor y luego al tema de Pugliese con Moran. Y no supe como fué. Acaso estábamos bailando en tres niveles al igual que en mi visión veía realidades coexistentes. En todo caso, y a pesar del tiempo transcurrido, comprendí que un ansia desesperada por bailar había agudizado mis sentidos y todo mi ser palpitaba en una cadencia armoniosa y serena; que los dos estabamos contenidos en un movimiento orgánico que nos hacia bajar y subir por la melodía como viejos conocidos que se animan a explorar un juego de propuestas entre velocidades...