Ir al contenido principal

MICROMILOEMPRENDIMIENTOS EXTRATERRESTRES

Hace tiempo sospechamos que los extraterrestres nos visitan.
Hemos desarrollado multitud de teorías conspiratorias que casi siempre tienen que ver con la conquista de nuestra tierra o su extinción.
Hasta tuvimos que defender nuestra humanida raza en un campeonato interplanetario de truco, a punto de ser eliminados totalmente por los manejos lúdicos de los Desaparecidos Hercolobusianos.
Y vueltos del torneo, huidos del planetoide Zappa, siempre tuvimos la certeza de que arrastrábamos con nosotros el hálito helado de especies rencorosas y malas perdedoras, que buscaban una revancha a la que no accedimos, ya campeones, gritando a las estrellas el oportuno "calentitos los panchos"
Pero de un tiempo a esta parte, en infinidad de milongas pueden verse sujetos que se corresponden con las características del milonguero primario y que en el reconocimiento apresurado de las 4 de la mañana(permeado por la libación alcohólica) podrían pasar por bailarines noveles o entusiastas torpes.
Nada más lejos de la realidad. Ese bailarín que muestra en su rostro una perversión del padre Grassi, es en realidad un Xininio del sistema bugugiid. El otro emperifollado sujeto que seduce a señoras maduras enfundado en las maneras lascivas de un Domenico Modugno del subdesarrollo es un Gurrirter de la galaxia Xantales.
Como ellos, muchos seres inusuales se mezclan entre los naturales, adoptando las poses y posturas de nuestros galanes, intentando copiar los pasos de los mejores y los peores de los nuestros.
Porque ellos, amigos mios, no intenta conquistarnos.
Han visto una oportunidad de negocio en la milonga y como meros empresarios del divertimento sideral han reproducido nuestras milongas a lo largo y a lo ancho de nuestro dilatado cosmos.
Cuantas Milongas del Oriental clónicas habrá en los confines del universo?, cuantos monstruos bailarines reproduciran nuestros gestos y muecas en milongas oscuras?.
El negocio nunca termina...

Comentarios

Entradas populares de este blog

UN TAXI MILONGUERO PARA FIN DE AÑO

La puerta de Todo para el milonguero se abrió exactamente a las ocho y veinticinco de último miercoles invernal del año y me sacó del móvil, de la historia de odio y romance de Carmelite, el artista de moda, que en una exhibición unipersonal llamada Abrazándome se ganchó a sí propio y terminó corrido a zapatazos —la gente siempre utiliza lo que tiene más a mano— por la milongueridad de Cartón Junao . Medio minuto de reel y papelón en sentido contrario a la ronda hasta que el video se corta. 1.689.987 visualizaciones en dos horas y 6.578 comentarios fracturados entre una «obra maestra», un paso más allá en la historia del tango bailado, y haters  que prometen para futuras performances enriquecer la experience con harina, tomate y huevos. Proponen titulos como: Pisstango o Tangbodrio. Lejos quedaron los tiempos de Pocho Pizarro y su acto con las escobas. Lejos… Pasaron dos minutos largos. Supuse que quien había entrado estaba fascinado en la contemplación de los selectos ar...

A PROPOSITO DEL PIBE JACINTO

El misterio del pibe Jacinto Bailaba feo, pero nadie bailaba como él. El Pibe Jacinto fue el mito más extraño y fascinante de las milongas. La primera vez que lo vi, fue en los confines de aquella efímera milonga de Pocho y Beba, que anduvo desangrando noches inolvidables durante cinco años hasta que ya no fue. Yo paseaba la mirada por la ronda desde una mesa a la que se acercó para cambiarse los zapatos uno de aquellos viejos milongueros con un bolso de cuero al hombro, donde seguramente había un frasco de colonia, un par de pañuelos,   medias y algún libro ajado, además de algunos otros implementos útiles, porque siempre se sabe donde empieza la noche, pero nunca donde se acaba. Aquel hombre, se estaba calzando los zapatos cuando miró a la ronda, divisó algo, puteó entre dientes y, con el mismo empeño que había puesto para calzarse, se volvió a poner los mocasines de calle y se fue sin decir palabra. Miré a la pista. Una pareja avanzaba entre las armoniosas figuras siempre v...

UN TAXI MILONGUERO PARA FIN DE AÑO - III (FINAL) - Por Cátulo Bernal

Tenia el abrazo calido y una esencia salvaje, perfume de su cuerpo que noté en los primeros compases que bailamos juntos. Esa fragancia se unió a la mia en un complejo juego de aromas que, lo supe luego, quedarían en la chaqueta y volverían cada vez que escuchara «Una vez». Lo sé. En la entrada anterior escribí que salimos a bailar una tanda de Caló con Berón. Pero al llegar a la pista, de alguna misteriosa manera «Al compás del corazon» dejó paso a la Típica Victor y luego al tema de Pugliese con Moran. Y no supe como fué. Acaso estábamos bailando en tres niveles al igual que en mi visión veía realidades coexistentes. En todo caso, y a pesar del tiempo transcurrido, comprendí que un ansia desesperada por bailar había agudizado mis sentidos y todo mi ser palpitaba en una cadencia armoniosa y serena; que los dos estabamos contenidos en un movimiento orgánico que nos hacia bajar y subir por la melodía como viejos conocidos que se animan a explorar un juego de propuestas entre velocidades...