Ir al contenido principal

OTRO POEMA DE LOS CLONES

MIENTRAS ESPERAMOS LA VENIDA DE LA MILONGA DEL ORIENTAL, LUSTRANDO LAS BOTINETAS CON GRASA DE CHANCHO, IMPULSAMOS EN LA VITROLA EL ÍNCLITO "VOLVER", EN LA VOZ DE CARLITOS, POR SI A ROMULO PAPAGUACHI, EN SU PEREGRINACIÓN POR EL DESIERTO, LE FUERA A DAR UN NOSTALGIASO, DEJO AQUÍ, UNO DE ESOS VERSOS QUE ESCRIBÍ EN CONMEMORACIÓN AL QUINTO LUSTRO DEL PATADÓN QUE DEJO CHUECO A ESE EXCELSO BAILARIN QUE LLAMABAN "MARRONCITO "DAN CAPELLETI Y QUE AHORA ES ZAHORI, BUSCA AGUA CON EL OJETE.

POR TODO ESTO QUIERO OFRECERLES UN HOMENAJE AL TANGO DE LOS COMIENZOS.

ABRÍ LA BOCA QUE VIENE LLENO:


Patricio… Patricio. Dame un tango, uno de esos, que salen cinco guitas

No esas biabadas de llorar, el tango primigenio

De flauta, de guitarra, de violín,

De tripas secas, de fiolo y prostitutas,

Ese tango de patas agarradas como pequeñas langostas en combate mortal,

Un tango recio pero que haga risa,

Que se ría de si… que sea genuino.

El ridículo tango de héroe de cabaret.

Dame Patricio, dame

No…ese no…

Comentarios

Entradas populares de este blog

A PROPOSITO DEL PIBE JACINTO

El misterio del pibe Jacinto Bailaba feo, pero nadie bailaba como él. El Pibe Jacinto fue el mito más extraño y fascinante de las milongas. La primera vez que lo vi, fue en los confines de aquella efímera milonga de Pocho y Beba, que anduvo desangrando noches inolvidables durante cinco años hasta que ya no fue. Yo paseaba la mirada por la ronda desde una mesa a la que se acercó para cambiarse los zapatos uno de aquellos viejos milongueros con un bolso de cuero al hombro, donde seguramente había un frasco de colonia, un par de pañuelos,   medias y algún libro ajado, además de algunos otros implementos útiles, porque siempre se sabe donde empieza la noche, pero nunca donde se acaba. Aquel hombre, se estaba calzando los zapatos cuando miró a la ronda, divisó algo, puteó entre dientes y, con el mismo empeño que había puesto para calzarse, se volvió a poner los mocasines de calle y se fue sin decir palabra. Miré a la pista. Una pareja avanzaba entre las armoniosas figuras siempre v...

UN TAXI MILONGUERO PARA FIN DE AÑO

La puerta de Todo para el milonguero se abrió exactamente a las ocho y veinticinco de último miercoles invernal del año y me sacó del móvil, de la historia de odio y romance de Carmelite, el artista de moda, que en una exhibición unipersonal llamada Abrazándome se ganchó a sí propio y terminó corrido a zapatazos —la gente siempre utiliza lo que tiene más a mano— por la milongueridad de Cartón Junao . Medio minuto de reel y papelón en sentido contrario a la ronda hasta que el video se corta. 1.689.987 visualizaciones en dos horas y 6.578 comentarios fracturados entre una «obra maestra», un paso más allá en la historia del tango bailado, y haters  que prometen para futuras performances enriquecer la experience con harina, tomate y huevos. Proponen titulos como: Pisstango o Tangbodrio. Lejos quedaron los tiempos de Pocho Pizarro y su acto con las escobas. Lejos… —¿Interrumpo algo especial? —dijo con una voz cantarina que me recordó a una llovizna de verano. —No… faltaría m...

EL BAILARÍN DE CORDEROY - Reminiscencias de la Expotango 2024.

 La mañana se avezaba lluviosa en el puerto de Tarragona. Algunos paseantes perdidos deambulaban a merced de las ráfagas de viento en el Serrallo.  Si mi cliente no llega pronto, pensé, tendré que abandonar la primitiva idea de un menú con pescado por otras suculencias de la tierra, mas contundentes y acordes con el clima.  Por lo pronto disfrutaba con la vista de los imponentes barcos a reparo y degustando una menta con hielo. El cliente llegó por fin en uno de esos coches pura chapa, reliquias de tiempos idos, un dinosaurio color negro y solferino que aparcó sin ceremonia casi frente a mi mesa. Era un hombre de cabellera profusa y marañosa, vestido con un gabán de cuero que apenas sujetaba su barriga, y ropa en tonos a juego con el coche. Un par de quevedos miel clara le protegían los ojos de mirada insaciable, del polvo volador. Supo que era yo por el impermeable negro, el bigote daliniano y el libro de poemas de Marilyn. Apenas me vio vino a la mesa.  —Creo que m...