Ir al contenido principal

OTRO POEMA DE LOS CLONES

MIENTRAS ESPERAMOS LA VENIDA DE LA MILONGA DEL ORIENTAL, LUSTRANDO LAS BOTINETAS CON GRASA DE CHANCHO, IMPULSAMOS EN LA VITROLA EL ÍNCLITO "VOLVER", EN LA VOZ DE CARLITOS, POR SI A ROMULO PAPAGUACHI, EN SU PEREGRINACIÓN POR EL DESIERTO, LE FUERA A DAR UN NOSTALGIASO, DEJO AQUÍ, UNO DE ESOS VERSOS QUE ESCRIBÍ EN CONMEMORACIÓN AL QUINTO LUSTRO DEL PATADÓN QUE DEJO CHUECO A ESE EXCELSO BAILARIN QUE LLAMABAN "MARRONCITO "DAN CAPELLETI Y QUE AHORA ES ZAHORI, BUSCA AGUA CON EL OJETE.

POR TODO ESTO QUIERO OFRECERLES UN HOMENAJE AL TANGO DE LOS COMIENZOS.

ABRÍ LA BOCA QUE VIENE LLENO:


Patricio… Patricio. Dame un tango, uno de esos, que salen cinco guitas

No esas biabadas de llorar, el tango primigenio

De flauta, de guitarra, de violín,

De tripas secas, de fiolo y prostitutas,

Ese tango de patas agarradas como pequeñas langostas en combate mortal,

Un tango recio pero que haga risa,

Que se ría de si… que sea genuino.

El ridículo tango de héroe de cabaret.

Dame Patricio, dame

No…ese no…

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL DOMINGO DE MARÍA

A esa hora ya no estabas, supongo.  No lo sabía. Ninguno lo sabía. Me puse la chaqueta azul eléctrico y fui al Flasmob en la Plaza Real, como en los dorados días del pasado. Como aquella vez en que algunos nos levantamos temprano para que nos filmaran actuando para el corto Tango for Money , encadenamos milonga tras milonga y terminamos como a las tres de la mañana comiendo pan tumaca en la milonga que Josep y Teresa hacían en El almacen de Domingo Rey. Bueno. Más o menos así.  Antes, en Barcelona, cuando llegaban los primeros calores, era una especie de tradición que hubiera milonga en la plaza, un sábado o un domingo a la tarde. Nos fatigábamos las canillas en las piedras. Y la gente miraba y miraba. Como ahora, con la gente espectante. Esperando para recuperar el espíritu de la vieja Milonga del Pipa , que después estuvo en Ramblas y de la que fui parte, en el Centro Gallego. Toda la semana había sido de alto vuelo. Un despliegue que empezó el lunes con la esperadísima vu...

UN TAXI MILONGUERO PARA FIN DE AÑO

La puerta de Todo para el milonguero se abrió exactamente a las ocho y veinticinco de último miercoles invernal del año y me sacó del móvil, de la historia de odio y romance de Carmelite, el artista de moda, que en una exhibición unipersonal llamada Abrazándome se ganchó a sí propio y terminó corrido a zapatazos —la gente siempre utiliza lo que tiene más a mano— por la milongueridad de Cartón Junao . Medio minuto de reel y papelón en sentido contrario a la ronda hasta que el video se corta. 1.689.987 visualizaciones en dos horas y 6.578 comentarios fracturados entre una «obra maestra», un paso más allá en la historia del tango bailado, y haters  que prometen para futuras performances enriquecer la experience con harina, tomate y huevos. Proponen titulos como: Pisstango o Tangbodrio. Lejos quedaron los tiempos de Pocho Pizarro y su acto con las escobas. Lejos… Pasaron dos minutos largos. Supuse que quien había entrado estaba fascinado en la contemplación de los selectos ar...

A PROPOSITO DEL PIBE JACINTO

El misterio del pibe Jacinto Bailaba feo, pero nadie bailaba como él. El Pibe Jacinto fue el mito más extraño y fascinante de las milongas. La primera vez que lo vi, fue en los confines de aquella efímera milonga de Pocho y Beba, que anduvo desangrando noches inolvidables durante cinco años hasta que ya no fue. Yo paseaba la mirada por la ronda desde una mesa a la que se acercó para cambiarse los zapatos uno de aquellos viejos milongueros con un bolso de cuero al hombro, donde seguramente había un frasco de colonia, un par de pañuelos,   medias y algún libro ajado, además de algunos otros implementos útiles, porque siempre se sabe donde empieza la noche, pero nunca donde se acaba. Aquel hombre, se estaba calzando los zapatos cuando miró a la ronda, divisó algo, puteó entre dientes y, con el mismo empeño que había puesto para calzarse, se volvió a poner los mocasines de calle y se fue sin decir palabra. Miré a la pista. Una pareja avanzaba entre las armoniosas figuras siempre v...