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UN PORCHE MILONGUERO CON ESCALONES ROTOS (Preludio al festival tango Divino)(Por Cátulo Bernal)

CUANDO LA NOCHE EN LA MILONGA SE VUELVE UN POCO RARA Era una de esas noches en la milonga del Oriental en que no parece haber ningún entusiasmo en los bailantes.  Nadie se jugaba a la aventura de extraviar el paso en un destello de genialidad que hiciera abrir los ojos de los principiantes, aguardando al costado de la pista un momento favorable para estrenar su tango, demorado por vergüenza y pudor.  En la mesa del dijey,  Loquito Piazzolla se esforzaba por imitar a Gabi Sodini o a Mariana Sánchez y su música sonaba lejana. Como la luz de un bote a la deriva esperando el rescate.  Un solo incidente con hielo y un esguince quebraban la monotonía de una ronda  en la que los abrazos  no deparaban la ansiedad de algún futuro acercamiento, una exaltación o tan siquiera un retorno a casa a pie rumiando una esperanza y un tal vez. En la mesa Lusiardiana conformada por Papaguachi,  Pitón Pipeta,  El filosofo Pelandrun y mi omnipresente tableta de anotar...

EN LAS MILONGAS DE LA LOCURA de Horacio Felipe Llovregat (comentarios de Libros con el coya a. Gurrietes)

¿LOVECRAFTIANA LITERATURA MILONGUERA? Hemos vuelto a la normalidad. La crasa y disoluta senda de normalidad infame por donde van las publicaciones de la editorial "El Croto" acoge en su margen un nuevo espanto. Palabra apropiadisima pues su ultimo hallazgo editorial apunta directamente al horror cósmico y lo envuelve en un indisimulado plagio disfrazado de ambiente tanguero. Se trata de "En las Milongas de la locura" de Horacio Felipe LLovregat seudónimo que encubre a un tal Samuel Orencio Bidón, que con su fanatismo quiere homenajear  al inventor del horror cósmico:  el escritor de Providence y creador de los "Mitos del Chulthu" Howard Philiph Lovecratf y a su novela "En las montañas de la locura". En biografía de solapa Bidón consta como  "Profesor de etnias muertas y tango canyengue, demonologo televisivo y también escritor",  actividades todas que a priori no parecen muy redituables ni conexas. Notese el "también" de la ...

LOS ELEGANTES, LOS REOS Y EL TREN COLOR OLVIDO, EN "EL ORIENTAL"

CON EL CARIÑOSO RECUERDO DE TANTAS MILONGAS SIN MILONGA Gabriel Sodini se había ido a musicalizar  sus últimos festivales Europeos antes de volver a su querida Barracas y  La Milonga del Oriental se resentía con la poca  calidad de un pincha discos de   maquina  remendada y ecualizador a galena. Hacia frío pero el incierto emplazamiento de la única milonga al aire libre estable mantenía el calor y el micro clima favorable al milongueo.  Quizá fuera la protección del ligustro de la entrada, con su agujero en forma de contrabajo que da cobijo el tipo de la puerta, raudo para cobrar, bailar y detectar colados.  Quizá  las miasmas de la anchurosa sanja a izquierda  o el alto terraplén ferroviario a derecha manteniendo la temperatura estable.   O tal vez  las artes del señor Cepito, un jardinero con rasgos orientales que ha transformado la lisura del confín mas allá de la parrilla y las instalaciones del Ring donde los "Titanes de l...

ENTREVISTA A DIOGENES PELANDRUN, FILOSOFO DE LA MILONGA

UNO QUE MILONGUEA Y DISCURRE AL MISMO TIEMPO Lo primero que me choca de Pelandrun es justamente su exuberante persona. Lleva un traje negro de tres piezas con sombrero a juego y pañuelo de seda al cuello. Son las 11 de la mañana y tiene enfrente un huevo frito que arrasa a panazos y una copa de vino tinto. P- No parece usted filosofo. R- que esperaba, un hombre atormentado con toga manchada en vino y clámide de puntas barrosas?. O un tipo con gorguera y frente arrugada?.  Porque el finado Petronio, además de  escritor  era Arbitro de la elegancia. P - Entonces, que hace? R - Al finado Pitagoras le preguntaron hace tiempo cual era su profesión y el contesto Philos Sophia, o amante de la sabiduría. En este caso aplico la observacion directa del ser milonguero a mis disquisiciones. P- Como cuando llevo una lampara a una tangomaraton a pleno sol? R - No, por supuesto. No osaría copiar a Diogenes el Cínico aprovechándome que ya nadie lee ni lo recuerda, cambiando la fras...

TERIN MELLADO, REFLEXIONES DE UNA ESCRITORA EN LA MILONGA

COSA FINA PARA TANDAS MILONGUERAS ABURRIDAS "Antes escribía unas novelas largas y aburridas, capaces de adormilar a Marcel Proust hasta que un día me di cuenta en la milonga que eramos muchas mujeres las que esperábamos para bailar. Por uno u otro motivo los hombres estaban en inferioridad numérica e intelectual, prefiriendo - como siempre - a aquellas muchachas cuyos atributos físicos excedían nuestros discretos encantos. Excedían incluso en mucho su corto raciocinio, que les hacia creer que comprendian los secretos del tango, cuando en realidad se daban alguna maña para bailar o abrazar.  Me considero una buena bailarina y mi belleza es modesta. No soy la única. En esa epifanía que tuve un viernes se me ocurrió que podía reflejar lo que pasaba en el ambiente y además contribuir con mi saber para que todas esas muchachas que esperan tediosamente que las saquen tipos que a veces no se toman ni la molestia de echarse desodorante en las axilas y se perfuman con vinagre de alcohol, t...

UN CASO DE POSESION EN LA MILONGA DEL ORIENTAL - Por catulo Bernal

MANIFESTACIONES RARAS EN LA MILONGA Era viernes por la tarde y juntábamos pasos y vermut en la Previa a la Milonga del Oriental con Papaguachi, Piton Pipeta y El Profe Maradona en la mesa habitual del Bar "Roñoso". Al segundo el único ventilador del establecimiento  se vino abajo  impactando de lleno en el cuello del Uruguayo Pococho, ex dueño de un carrito de choripan en el asteroide Zappa y parrillero titular de la "milonga del Oriental". Estaba tan oxidado que al contacto con el cuero  curtido  a asados del uruguayo directamente se desintegró.  No obstante, en el impacto un trozo de revoque del techo en el que el pintor Marsulio Mamerces había inmortalizado una imagen de Libertad Lamarque sosteniendo una botella de borgoña le dio de lleno en la cabeza, lo que provocó en Pococho una acentuada vacilación. Vimos como se le ruborizaba de sangre un costado de la cara.  Se le doblaron las piernas, los ojos le bizquearon hacia oriente y manoteando con sus falan...

PETER PANTANGO Y LAS MILONGAS EN EL PAIS DE "NUNCA JAMÁS" - Comentarios de libros por El coya Gurrietes Borges

SOBRE MILONGAS Y GENTES QUE NO CRECEN "El Croto". Solo a esta editorial que se saca libros como provoletas parrilleras se le ocurriría dar cabida entre su catalogo de basofias y - en el mejor de los casos - decepciones a un libro que va incluso en contra de sus principios. Ya desde el titulo se avizora la intención de forzar la originalidad: el apellido mismo del protagonista  es una vuelta de tuerca mas en un tornillo oxidado: Pantango.  Según el seudonimado autor firmante Jaime Grasapunta -   que remite al Bacigalupi  de  "La Chica Mecánica" y a los talleres de coches con muchas fotos - Pantango es, como la misma palabra lo indica,  "Todo Tango" y una contracción de pantalón y tango. Pantalón cortado en pico y  raído en las puntas, pues Peter lo arrastra por las pistas del país de NUNCA JAMAS y no tiene tiempo para hacerle el dobladillo o pegarlo  con esas practicas bandas adhesivas que venden los chinos y a tantos milongueros han salvado a...