martes, 25 de enero de 2011

LOS HERMANOS COSO

Habían nacido en Salto de familia campestre con una diferencia de una hora. Se llamaban Titino y Benjamin y de muy chicos los ingresaron internos en un colegio religioso. Su verdadero apellido era Pelichochi pero la severa moral de los monjes preceptores, que veían en su apellido ocasion de ludibrio y concupiscencia hicieron que los anotaran como Coso.
De chicos tenían una empatia poco común. Si a uno le dolía la barriga el otro vomitaba. Si uno tenia ganas de bailar el otro movía los pies. Si a uno le daban Biaba con caldo el otro iba a quejarse a los monjes.
A la edad de quince años Benjamin agobiado por la severa disciplina quiso escaparse, pero fue Titino el que franqueó los muros de la institución y ganó la calle.
Fuera de los muros Titino tuvo un momento de indecisión, quiso volver a entrar permitiendo que por este proceder escapara Benjamin.
Con lo que quedó demostrado que a veces lo que sentía uno era radicalmente opuesto a lo que experimentaba el otro. Un fenómeno que ha documentado abundantemente el profesor A. Torranti en su libro "La reconstrucción del yo cuando es tu hermano".
Escapando de los monjes, que aprovechaban las escasas huidas de internos para ver mundo y aprehender malos hábitos (como emborracharse con Ferroquina y zamparse un matambre arrollado con hilo y todo) los hermanos Coso fueron a parar a un galpón polvoso en donde el Maestro Graciano Casiraghi reinterpretaba el tango bailando en alpargatas junto con sus discipulos.
Su estilo era una insólita mezcla de bolero y tarantela. Cuando Casiraghi bailaba siempre había alguno que se llevaba una bolea alta en medio de la nariz. Por eso había sido proscrito de todas las milongas. Recluido perfeccionaba su estilo bravucon con parejas aguerridas a las que había convencido mediante un abstruso libro: "el nuevo evangelio Milonguero" con el que pretendia tomar el vaticano por la fuerza hasta que el Papa reinante aprobara el Tango.
Esta demente forma de pensar, a medio camino entre el furor místico y el canyengue más radical encantó a Benjamin que se trasformó según sus propias palabras en el "Discipulo que más amaba" Casiraghi. Aprendió el tango y las suficientes destrezas marciales como para iniciar la guerra de guerrillas que Casiraghi pretendía.
Titino se sintió excluido del nuevo Evangelio Milonguero de inmediato. Se marchó una fría mañana de invierno. Su Hermano Benjamin presintió la despedida pero no hizo nada para disuadirlo. Titino Fue recogido por los primeros Hare Krishnas que llegaron a las costas rosarinas (el dato esta documentado en el libro del profesor Garcilazo " Corrientes migratorias marginales de nula repercusion"en el capitulo 12: Cuatro Hare Krisnhnas, dos budistas y un ladron australiano de Avestruces). Vendia compendios del Bhagavad gita en las esquinas.
En tanto la cruzada milonguera de Casiraghi se demoraba en escaramuzas. Se limitaban a arrebatar los dineros de la colecta de los fieles para viajar a Roma.
Pero eran tiempos dificiles y los fieles no aportaban mucho dinero.
Mientras los discípulos se entrenaban en patas para endurecer su cuerpo y soportar los rigores de los tacones más finos.
A la corta eso fue lo que terminó con las aspiraciones del maestro Casiraghi. Se clavó una tachuela oxidada en la planta correosa de su pie derecho y se ennegreció de Tétanos.
Sus seguidores se dispersaron por todos los continentes y fueron asimilados por estilos milongueros diferentes. ninguno llegó a Roma, aunque algunos vestigios del evangelio Casiraghiano pueden verse en algunas milongas de Finlandia y del sur de Italia.
Benjamin, incapaz de soportar la muerte del maestro consiguió un trabajo como repartidor de kerosen. Cada tanto iba a las milongas pero no bailaba . Se embrutecía de alcohol y milanesas hasta rodar por abajo de las mesas.
Con el tiempo Benjamin comenzó a bailar y por sus practicas corajudas más de uno volvió a casa con la jeta hinchada.
Esto hizo que los integrantes de la llamada "Pandilla Calcetin", Pugliesianos y bravucones pusieran precio a su cabeza.
Concretamente 50 pesos ley y una damajuana de tinto.
La navidad del 74 Pepon y Calimocho Rivadavia, integrantes de la pandilla Calcetin toparon con Titino Coso en la esquina de San Martin y Rioja. No llevaba Tunica naranja, la habia lavado y como no vendia sus libros no podia comprar una de repuesto.
Intentó venderles a los pandilleros el libro vestido con una camisa azul propiedad de un colectivero despistado.
Lo corrieron a las patadas hasta 9 de Julio.
Benjamín sintió agudos puntazos en las nalgas mientras se zampaba un familiar con pan de Torpedo y aceite bueno en la milonga.
Cuando cesaron los dolores supo que su hermano estaba muerto.
Esta crónica podría terminar con una barata analogía del Libro de Dumas.
Nada más lejos de lo que sucedió realmente. Benjamín no tuvo su venganza. Los asesinos fueron atropellados por un colectivo que bajaba a todo gas por Zeballos. El Conductor recupero asi su camisa.
Benjamin murió una semana más tarde de sobredosis de inyecciones.
Hoy nadie lo recuerda en la milonga.

1 comentario:

Vicente Vance dijo...

De verdad no hay vestigios del evangelio Casireghiano en Rosario?