lunes, 14 de agosto de 2017

La globalizacion y la Milonga del Oriental - Por Catulo Bernal

Así que luego de dos semanas que parecieron toda una temporada volvimos a ocupar la mesa  habitual en la "Milonga del Oriental", la milonga al aire libre, con sus limites de terraplén, sanja, ligustro y pampa, luego del vértigo del "Festival Tango Divino" y "Una Emoción", sin noticias de Helena, la muchacha de los vestidos de madreselvas para encontrarnos con evidentes y definitivos cambios mientras nos sentábamos en nuestra mesa, debajo del limonero que se mantiene en pie a pesar de la poda despiadada  para chimichurris y sangrías. El Palo central refugio de borrachos y desengañados tiene  ahora una plataforma con cuatro pantallas planas que difunden parejas de baile de renombre y publicidad de zapatos, complementos y ropa en intermedios. Hay una especie de apeadero custodiado por Ramón Totoras - el rascabolsas y Pococho, recuperado de su posesion Lamarquiana, pero no reestablecido para ocupar su titularidad en la parrilla choripanera. Le preguntamos a Mocito Taura, encargado de servirnos el Cabernet y la picada parrillera. Mirando su reloj con la cara de Castillo dijo "preparense que en tres minutos viene la marabunta". Entonces se iluminaron las pantallas con el mensaje "Turistas" mostrando una pareja con camisetas negras que decían "I love Tango" . Al mismo tiempo  el loquito Piazzolla dijey  anunció con su voz aguardentosa "Próxima tanda: Tanturi con Turistas". Pareció entonces que los principiantes y los ansiosos se preparaban como profesionales y que había además un incremento de vende pasos, roba-clases, taxis y actores-bailarines ocupando la ronda. En la parrilla se vio una actividad frenética de embolsado y envasado. En el poste central un par de borrachos comenzaron a desgranar poemas de Bukowski - Giribaldi-  y los pibes grandes que jugaban a la pelota detrás de la parrilla comenzaron a correr mas despacio, como si quisieran disputar el partido a velocidad épica. Entonces vimos venir por el terraplén un tren color rojo que se detuvo a la altura del apeadero. Por el bajó un contingente de personas que además de mirar con ojo critico la ronda y los vistosos despliegues coreográficos de los bailarines aprovecharon para sacar fotos en pose tanguera - molestando con flashes -  comprar viandas parrilleras, y llevar souvenires milongueros a cinco euros. Incluso note que los "Titanes de la Milonga" se gancheaban con elongaciones imposibles.   Al terminar la tanda el tren pitó Donato y todos los turistas se fueron con sus bandejas con milanesa o choripan envasado al vacío, sus prendedores de la milonga y su información sobre clases, vestidos y complementos.
cuando lo mas apropiado hubiera sido herir la noche con los sonetos mugres del poco conocido
- Que es este apocalipsis de feria, este burlesque mal habido de actores improvisados con pretensión de arte? - preguntó Diogenes Pelandrun mientras tironeaba un hilo que asomaba de su choripan  a Riquelme, que venia todo sonrisas después de posar como dueño de la milonga en alguna foto.
- Es la globalizacion milonguera. Antes estábamos aislados, pero desde que estamos afiliados al C.I.M hay mas gente que quiere experimentar las sensacion de visitar una milonga autentica -  dijo mientras iba a sacarse una foto con una familia rubicunda
-Tan autentica como un vampiro Zulú" contestó  Pelandrun.
 En la pista vi como los bailarines se distendían y los buscavidas del tango  volvían a sus oscuros lugares. Pensé inmediatamente en aquel al que llamaban el maestro,  el mesías de la Iglesia Milonguera de los primeros pasos, cuando la emprendió a sacadas y ganchos contra los mercaderes. Mire la guia de las milongas buscando el Oriental. Afiliada al C.I:M. Consorcio Internacional de Milongas, decía entre paréntesis.
Riquelme volvió a la mesa con su traje negro, su prendedor en el que se leía MARCA C.I.M y una copa de champán hecha de hielo.
- Íbamos para atrás con la milonga. Al estar conectados con el C.I.M vienen mas visitantes extranjeros. Hasta hubo un proyecto para ser sub-sede del mundial que no me aprobaron por la pista de tierra. Pero vamos por la buena senda. Hasta consumen más que los locales"
- Se los llevan  hervidos y las  milanesas estan duras como momias! - Dijo Pitón Pipeta que volvía de la barra con una bolsa en la que se veía ambas delicias bailando un tango dibujados sobre el dudoso eslogan: Garantía de calidad milonguera!
- Eso es lo que más les gusta! Y las genuinas papas fritas en cono hecho de diario viejo. No damos abasto!- Cuando Pococho vuelva a la normalidad vamos a vender y vender y vender!!! - decía el mismo tipo que iba de retiro espiritual al Uritorco.
Mire las mesas de chapa, los manteles de papel blanco arreglados con  poco esmero, las botellas de vino tinto con el nombre de los milongueros habitué y el cartel de reservado. Los que pisaban fuerte en la ronda, los históricos y los sobrevivientes  empezaban a venir cada vez más lentos desde el fondo de su historia.
- Pero, hasta que hora hay de estos  trencitos turísticos de la milongueridad? - quise saber.
- A las 11.50 pasa el ultimo. A esa hora me vienen también los que hicieron tour sacándose fotos de baile en otras milongas. Se quedan a bailar acá. Y a los viejos les parece gracioso. Tienen materia para criticar.
- Que horror.  Parece una milonga para microondas esto - dijo Pelandrun - Todos estos que hay ahora se los exigen por convenio?
-No, no.  Vienen solos en busca de fama y plata - Dijo Riquelme mientras se alejaba -  Hay que comer muchachos, Hay que comer.
Pensé en los talleres literarios, en los cursos, en todas los poemas vendidos para pagar la comida, en  las paginas escritas sin esponsor ni mecenas. En  la habitación en el hotel Tenebrario, mi nuevo hogar llena de prosa sin recompensa.
Mire con tristeza la pista apisonada, los principiantes, los bailarines medianos que hacían postura sin sentir.  "Próxima tanda: D´arienzo para principiantes"- ironizo Piazzolla. En la pantalla dos osos con sombrero bailaban. En la pista se dio el mismo despliegue, las mismas parejas en pose, los borrachos desarreglandose el pelo y haciendo gárgaras, los bailarines con los bolsillos llenos de tarjetas ofertando shows y clases  en turno de oficina. Y luego que los turistas se fueran con el tren, los choripanes precocidos y las poses recalentadas, los viejos milongueros se pararon en la pista, la normal suciedad volvió a brillar, el baile se transformo en un compromiso fugaz,  compartido y serio, los castigados "Titanes de la Milonga"  volvieron a dolerse de sus miserias en el ring mal clavado gancheandose por turnos, los muchachos que juegan a la pelota detrás de la parrilla comenzaron a jugar  en serio y la milonga se volvió otra vez un territorio lleno de miradas y sentido, un organismo vivo respirando en el resuello de anhelo y pecho, una presencia llena de esencias jugando a ser un animal esquivo que cada tanto da tarascadas a la pose y al habito obligandote a dudar de todo y a renovar el mismo encanto misterioso que una vez te hizo calzarte los zapatos y no abandonarlos hasta que solo son un trozo de cuero y suelo lleno de recuerdos.
Un grupo de farsantes aprovechaba la lentitud del tren para subirse en el ultimo vagón.
El circo milonguero se iba del Oriental a desplegar sus pistas a otro lado.

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