lunes, 7 de agosto de 2017

CUENTOS CLASICOS PARA NIÑOS MILONGUEROS 2 (o Milongueros con alma de niño)

MARGARITA Y JUANITO (Hanzel y Gretel).
Segismundo - le dijo la madrastra al coreógrafo en la casita de un arrabal al lado del bosque - te patinaste toda la guita en las carreras y ahora no tenemos para comer. Esos dos infelices hijos tuyos no me sacan una coreografía en condiciones. No les entra en el marote ni un solo paso. Se enyenan la barriga con puchero y ende mientras yos, que era una reina del bailongo tengo que sufrir la gazuza y se me cae el vestido. Llevatelos al bosque y dejalos en el bosque, así por lo menos podremos tener algo para el buyon. El Pobre hombre amaba  sus hijitos, pero  los tiempos eran duros y hasta los mas mentados milongueros pasaban hambre y se robaban alumnos y clases. Así que decidió hacerle caso a aquella loca, que había sido campeona mundial  de tango salón hasta que se le subieron los humos   y el tinto   a la cabeza. Y los niños, a los que el hambre mantenía despiertos oyeron todo. "Juanito -  decía la pobre Margarita llorando como pareja eliminada en el mundial de Tango - por no sacar la coreo en condiciones nos van a perder en el bosque". Y el: " No te preocupes, justo me quedo un cacho de torta negra. La voy desgranando en el camino y así no nos perderemos.  Salio el padre al alba con los dos niños.  Y cada tanto Juanito se quedaba retrasado y ponía un cacho de torta en el camino. No sabia que los desahuciados sin alumnos se lo llevaban para remojar en el mate de pasto. Eran tiempos duros. Hasta a los pajaritos se habían comido.   Al llegar a un claro del bosque dijo el padre:" Esperenme acá, muchachos, que me salió una particular pero son vergonzosos. Cuando termine los paso a buscar." Ellos sabían que el hombre los estaba garcando pero confiaban en su truco. Y luego de un rato los niños se durmieron y despertaron al anochecer.   Y al no ver las miguitas se perdieron en el bosque.
Estuvieron caminando setenta tandas y  cuatro cumparsitas hasta que rendidos de cansancio y de hambre llegaron a un claro de aquel bosque donde había una casita con las paredes hechas de empanadas, los techos de pastafrola y las ventanas de alfajores de maicena. Desesperados aquellos pobrecitos se pusieron a comer como locos. Pero no comieron mucho. La pastafrola estaba dura,  el relleno de las empanadas no tenia sal y  los alfajores de maicena estaban quemados y secos. Se abrió la puerta hecha de focaccia y de adentro dejando salio  una vieja muy vieja apoyada en una muleta.
- Entren chiquillos , entren que aquí tengo sabrosa comida y no les haré daño.
- Minga, dijo Juanito - seguro eres una bruja y quieres comernos.
 "lo que vos digas , tu alteza.- dijo la vieja, que era bruja pero disimulaba -  Cuando el cabeza fresca de mi marido, con la guita que le dieron por cinco tangos me propuso poner esta casa de comidas  milonguera yo tendría que haberme mandado mudar. Van a venir de todos lados me dijo!. Contingentes  llenos de plata  porque por acá va a pasar la ruta hasta el tangodromo donde se hara el mundial. Colectivos llenos de turistas con los zapatos nuevos Y nos van a pedir de todos lados. Amasando, amasando se me quedo seco. El tangodromo lo boicotearon y los mismos que lo boicotearon  se fundieron. Ni ruta. Ni turistas. Ni comida, ni milongueros. Los único que se acercan  son purretes abandonados llenos de huesos, que ni para relleno de empanada sirven y algún cura desviado que viene a ver que cae. Pero pasen  a la mitad de la casita prefabricada con la que nos estafaron.  La otra  ya ven, la tuve que hacer con las delicias que dejo Remigio. En invierno me congelo. En verano se me llena de bichos.  Es dura la vida de la vieja del bosque" - lloraba la mujer. Los pebetes no se apiolaron que les habían hecho la sicológica y conmovidos por la triste historia se fueron para adentro y se metieron curiosos ellos solitos en  una habitación donde la bruja los cerró con llave. Porque la casa mal hecha era una taller clandestino donde algunos  huerfanitos abandonados hacían bolsas de zapatos y cosían vestidos, que después la bruja  vendía en los festivales de verano. Y así pasaron dos meses en el taller trabajando y comiendo los horribles guisos que hacia la vieja aquella. Y los huerfanitos no podían pedir ayuda ni mandar mensajes ocultos en la ropa porque lo revisaba todo.  Hasta que un día entro por fin un pedido para una milonga aniversario con pizzas a la parrilla y veinte docenas de empanadas. Y como la vieja no tenia ni idea puso a trabajar a todos en los rellenos y los repulgues  y libero a Margarita para que le preparara el horno, un horno de barro con puerta de chapa lleno de zapatos y  abrigos olvidados, cajones de madera y viejas guias de tango. "Prepara el fuego y cuando este me llamas le dijo entonces la bruja". "Yo no sé. En casa ninguno hicimos fuego porque no nos alcanzaba ni para asado de falda, como se hace abuela?" pregunto la picara pequeña. "Niña tonta, tienes que juntar en el medio todo en una pila, abajo le pones el papel y grasa". Y metiéndose adentro del horno fue haciendo y cundo termino  le mando una chorreadura de kerosen y le prendió fuego. Así es como se hace, infeliz!. Pero Margarita ya había salido y  asegurado la puerta del horno. Y adentro quedo la bruja intoxicandose con el humo de las guias llenas de promesas y clases viejas.  Y así fue que  todos los huerfanitos recuperaron la libertad. Y llevándose los vestidos y las bolsitas con lo que habían aprendido montaron una tienda de diseño y complementos para vender en los festivales e iniciaron  una nueva vida, lejos del bosque, las brujas y los curas desesperados. Y Donato bien bailado, este cuento se ha acabado.


La Cenicienta
En los cuentos no hay madres, sino madrastras.  La de Marcela había encontrado un hombre bueno, que se ganaba honestamente la vida con una milonga papa, donde se dejaban caer los mejores bailarines de la región. Lamentablemente los inspectores le cayeron 4 veces buscando un estipendio, una contribución, un plato de papas fritas regadas con cerveza, alguna de  mozzarella, un soborno digamos. Y el Padre de Cenicienta tuvo un infarto y lo vino a buscar la milonguera de negro. Le colgaron los zapatos. Le cantaron "Ultima tanda".  La madrastra  aquella era madre de dos hijas, muy milongueras, muy orgullosas, envidiosas también. Se hicieron cargo de la milonga, pero la madrastra solo quería la plata y las hermanastras hacer adornos, clases y figurar. Y como ninguna tenia idea de organizar, todo el trabajo le caía a la pobrecita Cenicienta. Lustraba el parquet, limpiaba los baños de chorreaduras y devoluciones, lavaba los manteles, hacia las empanadas, las pizzas y las pascualinas. Incluso ponía ella misma hacia el playlist con las tandas que tenia el viejo.
 Pero un día vino Ramiro Príncipe, uno de esos coreógrafos a la que se le había piantado la pareja, harta de su ego y veleidad de artista. Y montó una milonga para encontrar pareja: ”Gran Milonga gran y casting para bailarines y figurantes. Necesitamos sobre todo  bailarina, con al menos 4 años de experiencia, que sepa seguir y haga los adornos justos para importante compañía tanguera ” decían los carteles pegados en todas las milongas con la foto de Príncipe en camiseta y tirantes. Así que todos las que mas o menos bailaban se compraron pilchas y complementos y luego de pasarse la semana practicando se fueron al milongon porque querían estar en aquella compañía que tenia chapa y daba curriculum, pagando más con gloria que efectivo. En la cola para entrar estaban  la madrastra, que creía en sus milongueras intenciones, a pesar de que ya no le daba el cuerpo para disociaciones y las hermanastras con imponente taco y ostentoso corte.  La pobre “Cenicienta” andaba en la cocina, haciendo el relleno para las empanadas criollas y llorando por la cebolla cuando se le apareció El Hada de la Volea.  “Che Cenicienta, vos sos la mejor bailarina de todas. No podes quedarte acá con lo que bailas. Te voy a prestar un vestido jame-jame y unos zapatos de acrílico que te van a quedar pintados. Les vas a matar el punto a todas las creídas esas y Principe te va a elegir  a vos para el  principal. Ahora nomas te consigo un chofer". Y silbando a un rata que estaba dormido arriba de un cajon de cerveza lo transformo en un motero todo vestido de negro y al cajón  en una Harley con sidecar . "Vayan al bailongo, pero venganse antes de las doce que se desvanece el poder del chiflido". y se fueron los dos. Pero apenas Cenicienta subió  el rata-motero le dijo “Atenti Pebeta yo soy zorro viejo. Ya llevo mucho silbido a cuestas. Esta Hada falluta es entregadora. Sabes cuantas Cenicientas habilito? una carrada. Cada tres meses hacen el numerito del milongon y el casting en todas las ciudades mas o menos. El hada juna quien puede ir pa Princesa y se le aparece con los zapatitos y el vestido. A esa  no le cobran entrada, pero a todos los otros si. Con la excusa del casting  siempre tienen el bailongo a tope porque todos van llenos de infelices ilusiones a mostrarse pensando que van a vivir posta. Y mientras el tipo se decide o no de los nervios te comes y te tomas todo a precio de oro. A la final Príncipe,  que la va de gran bailarín y es aprovechador se queda con la que tiene los zapatitos  y dos o tres mas para figurar. Monta una gira, se embolsa los morlacos junto con el hada  y a los otros los tiene laburando por cuatro mangos. Encima les hace pagar el vestuario y los zapatos. Después los va echando de a poco diciéndoles que no sirven. Total monta otra milonga y listo.  Son ladris. A mi también me quisieron acostar. Pero esta vez les sale rana. No te jugues el cuero para que se luzca el. Apiolate nena. Cuando vayas al bailongo esquivale el cabezaso y salí a bailar con alguno que tenga vento. Hacete traer en coche que mientras dure el Chiflido yo me voy de zapandanga" Pero cuando llegaban al bailongo Cenicienta lo hizo parar y lo desmayo de un tacazo en el marote porque había tanteado la chaqueta de cuero y se apiolo que el rata llevaba papeles de la moto falsificados  a nombre del Hada  porque  era medio granuja.. Se fue al mercado negro, vendió la moto y los zapatos  y se mando mudar a otra ciudad, donde en una milonga conoció a un contador decente y bueno. Juntos pusieron una milonga que siempre esta llena. El Rata con la cabeza doliendole se metió al bailongo, se fue con una desechada del casting. y los dos fueron felices hasta el otro día.  Príncipe eligió a una de las hermanastras para la gira pero la otra la agarro de los pelos y se engancharon a sopapo limpio en medio de la pista mientras la madrastra gritaba enloquecida.  Termino eligiendo para principal a otra piba que hacia buenos adornos y a dos mas que estaba compinchados.   A la larga los tres se terminaron quedando con la compañía, la marca y los derechos.  La madrastra y las hermanastras envidiosas se hicieron cargo de la milonga y como no tenían cabeza se fundieron a los dos meses. El Hada de la volea cumple condena por falsificación y estafa. Nadie relacionó a Cenicienta  con un extraño ajuste de cuentas entre dos elementos del hampa, que supuestamente se ajusticiaron mutuamente por una moto que al final resultó ser un cajón de cervezas. A Príncipe se lo ve dando lastima por las milongas y queriendo engatuzar con sus anécdotas a pibes con pretensiones que siempre sueñan con ser bailarines profesionales  que al ver tanta oferta reculan y se ponen a trabajar en fiambrerias. Y Canaro Canarin el cuento llegó a su fin.

Glosario lunfa:
marote: cabeza / gazuza: hambre / buyon: Comida / Torta negra: factura, biscocho con azucar negra por encima/ Minga : las *olas, las pelot*s / purrete: niño/ apiolarse: avivarse/ repulgue: cierre manual de la empanada / papa: buena / laburando: trabajando /piantado: loco. se le pianto, se le fue/pilcha: ropa/jame-jame: de calidad/chapa: curriculum, prestigio/rata: no muy dado a gastar/junar: mirar/carrada: mucha cantidad/morlacos: dineros/ ladris:ladrones, estafadores/zapandanga: fiesta, descontrol gordo/sopapo: golpe dado con la mano abierta.

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