domingo, 10 de abril de 2016

BRIGADA "T "TANGO - CUANDO LA MILONGA QUISO HACER SERIES YANQUIS - Por el Turco Desvarietti

Estamos iniciando los noventa. La juventud se vuelca en masa  hacia movidas musicales melancólicas y oscuras como el dark y el grunge. El  tango sufre y se resiente en la traición de la pibada, que no comprende que en las viejas y queridas letras, en esas desgarradoras églogas a la perdida hay más oscuridad que en el desaliño del pelo largo, el descuido vital y el maquillaje vampirico. La consigna de los lideres tangueros, los patriarcas de la desilusión es sencilla. Hay que recuperar a la juventud sea como sea. Desde los canales televisivos se llama a las mentes pensantes para que creen un producto fresco, identificable y netamente tanguero. a semejanza de las grandes series Estadounidense que nuclean al común de la población en embobadas sesiones pos cena.  El resultado:  un híbrido que verá la luz en el 91 y su final cuatro semanas mas tarde: Brigada "T" Tango. creado por dos obtusos plagiadores: Toñito Mugueri y Maxi Closa.
Desde el nombre se nos insinúa una aliteración equivoca  que mas tarde y groseramente aprovechara otro programa llamado Brigada Cola.  No creo que haya sido buscada, sino mas bien un fallo, de los numerosos desatinos  la serie. Pero vamos al contenido.
Los protagonistas son calcados a la serie original, cuatro militares tangueros prófugos de la ley  por un crimen que no cometieron: desviar un tanque que iba a reprimir la insurrección carapintada de semana santa  para asaltar una financiera con la que obtener fondos que paguen  clases y milongas entre los pobres.  Los cuatro   sobreviven en el anonimato como mercenarios capaces de "Arreglar" cualquier situación de injusticia en las que estuvieran involucrados malvados un poco bobos y pertenecientes al consorcio global de Milongas estandar. O simplemente "los enemigos"
 El cerebro de la banda es el coronel Jorge "Escipión" Esmile, que trabaja como doble de riesgo y es experto en planes y disfraces. Los guionistas pensaron equivocadamente que como "Anibal" Smith era así llamado por el gran general cartagines, nombrando al héroe como el antagonista y vencedor romano le daría mayor crédito a la serie. No tuvieron en cuenta dos hechos ciertos: Escipión cae antipático a los amantes de la historia por haber desbaratado el intento de un rebelde que se opuso al todo poderoso imperio. Y a las gentes normales el nombre les suena a remedio, a farmacia, talco  y  vejez.  Estaba interpretado por el actor Carlos Bragazi secundario en películas de acción clase B. 
El tipo guapo y carilindo del Grupo era el teniente Tomas Tempera "Fachita", un  sex simbol de la milonga, con trajes cruzados, peinado como Gardel y con impecables corbatas a tono con sus pañuelos de seda. Era el encargado de suministrar los materiales para los locos planes de "Escipion". Siempre se lo veía con milongueras de buen ver. No hablaba mucho y no lo dejaban. Tenia una voz nasal que impugnaba su apostura. Interpretado por un actor descartado del partido de los "Galancitos" Aldo Papur, que hizo mas dinero en la publicidad gráfica y en fotonovelas.
El siguiente miembro la brigada  es el capitán Gogui Munro o el Loco "Munro", un experto en vehículos y aviones. Casi siempre pilotaba el avión fumigador que los llevaba a las misiones, aprovechando para escribir mensajes incoherentes en el cielo como "Metele que son Caireles" "dale Darienzo al matienzo" o "me hago el sanguchito y me da tiempo de hacerme un adorno a mi mismo"..   Este personaje era un enfermo mental al que siempre había que hacer huir  del siquiatrico donde vivía.  Estaba interpretado por un humorista llamado Bruno Belguer y se contaba que como no se metía en el personaje se alquilo una habitación en un conocido loquero. Desapareció luego de los dos capítulos y no se sabe si estaba en la serie por favor familiar  o por ser uno más de esos inestables  mentales que pululan en el ambiente artístico. Su frase preferida era "hablando con un zapato de charol de ojitos pintados uno comprende la realidad de la técnica".
Y el ultimo personaje de la serie, como no podía ser de otra manera era el musculoso del grupo, el sargento Alberto "Mister Tortas" Barracas. Uruguayo  de Canelones,   parrillero con mal genio, miedo a los fumigadores y el conductor del vehículo terrestre de la Brigada: Una estanciera Jeep desvencijada a la que siempre tuneaban con soldadores en los momentos de la acción. Estaba interpretado por un luchador que quería entrar a los "Titanes en el ring" pero nunca pudo por lo ridículo de su personaje: "Hércules el plomero". Su nombre real era Esteban Grasi. Siempre aparecía con un traje a rayas con las mangas cortadas, un collar con la cara de Lomuto y una polera de cuello alto de color bordó.
La mecánica del programa era siempre la misma: Dueños honrados de milongas que comenzaban a funcionar bien  recibían la visita de personajes mafiosos del Consorcio que les montaban una milonga al lado y que eran cohercionados y casi obligados para que vendieran su negocio. Los malos eran consecuentes con sus métodos:  les llenaban la pista de giradores y malos bailarines capaces de luxar tobillos y talones, intervenían en la barra aguando los vinos, fernets o licores y se cobraban con prepotencia la protección con empanadas y sanguches, molestando  a los milongueros honestos y asustando a la muchachas que se iban en masa a la otra milonga, prefabricada y muy impersonal, casi como una franquicia.  Sin opciones,   los dueños "localizaban" o contactaban al General "Escipion" casi siempre en cabarets de la zona o en casting tangueros de productos para el pelo.
La primera intervencion de la Brigada "T" Tango, siempre era desastrosa. Arreglaban los destrozos de la milonga honesta y cuando volvian los mafiosos bailando Racciattis en tandas de Pugliese aparecian queriendo pelear para ser  sopapeados y amedrentados por los malos. Hasta "mister Tortas" parecia perder su fuerza y le daban con saña choripanazos y lonjazos con el cromo. Este primer intento fallido  respondia a una estrategia que funcionaba en la serie original para crear empatia y cubrir la cuota de tiempo. Viendo que la Brigada "T" Tango salia huyendo ante la desesperacion de los dueños de la milonga, los mafiosos se confiaban permitiendo a los "héroes" trabajar con soldador, autógena y taladros  en la creación de artilugios bélicos novedosos. Le ponían a la estanciera azul maravillosos gadgets como parachoques con Guantes de boxeo, cañones tiradores de empanadas quemadas  o hélices boleadoras hechas con bolsas de zapatos y cuando los mafiosos estaban festejando y a punto de romper la medianera para anexar la "Milonga honesta"  riéndose de las lágrimas de los organizadores y dijeys aparecian para darle la biaba a los malos y bailarse unas tandas potentes en armonía y perfecto orden.
Llovían golpes, tortas fritas, peluquines y  los malos huían con cara de ultima tanda sin pareja.
"Escipion" se encendía un cigarro 43/70 o un jockey corto - patrocinadores del programa -  y decía mirando a cámara "Me encanta cuando una milonga se realiza".
Y mientras todos se ponían a milonguear los héroes  tenían que salir huyendo porque el general Blackie  "Cachafaz" Deke esta a punto de atraparlos. Se subían a la estanciera, manejada por la periodista Barbara Cupli y volvian al anonimato y a la clandestinidad de su milonga "La vinosa", oculta a los inspectores y a los censores.
Este curioso invento no cuajo. Los actores eran malos y no sabian bailar. La asesoría coreográfica estaba a cargo de un milonguero viejo que abusaba de los ochos cortados y no tenia paciencia para explicar. Los decorados estaban mal pintados y los maravillosos gadgets belicos abusaban de alambre porque no habia  presupuesto para artilugios. Además la serie espoleada por ejecutivos ignorantes quiso  competir en franja horaria con "Miami Vice" y "Atreverse".
LLegaron a emitirse tres capítulos: "Aquí no baila ni Copes", "Taconazos y asco en la milonga Menesunda" y "el despiporre Sangucheril". Se cuenta que hay un piloto de animación hecho con muñecos: "operación silicona en la milonga Monona", un manotazo descentrado de eje que los guionistas quisieron imponer  razonando que los muñecos iban a tener más expresión que los actores.
Pero no llegó a emitirse. Se perdió en el olvido, una mas de  aquellas cosas que se plagiaron a la sombra de otras que alguna vez tuvieron éxito o simplemente mayor publicidad sin ser demasiado buenas ni verdaderas.
Como aquellas figuras que  de tanto repetir se vuelven solo un trazo sin razón, sin coherencia y sin una poderosa actitud emocional que las sustente.

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