jueves, 19 de noviembre de 2015

Como escapar de una milonga peligrosa - Por Nicanor Paredes

La Milonga  largamente esperada no es como a usted le contaron. Se vino a un pueblerio desconocido en compañía de unos amigotes que además de ser creídos e insoportables están intentando seriamente aproximaciones a milongueritas buenas de gran corazón, florcitas de pueblo y pebetas de barrio sin tener en cuenta que los buenos mozos naturales del lugar tienen aspiraciones inconclusas que pretendian plasmar esta noche, en un acontecimiento único. Ahora, usted, que nunca ha descollado por ser valiente ve como la pista se estrecha cada vez más en torno a los exhibicionistas con los que vino, a medida que los Disarlis y los Puglieses favorecen el romance y las miradas de odio de los de afuera. Es la hora de recibir los consejos de alguien que ha huido muchas veces de los furores ajenos y vive para contárselo. Preste atención a estos ocho pasos, ahora que puede disponer de un minuto de calma.
1 - identifique rápidamente a los sujetos que están esperando la salida del grupo para darles con todo. Suelen tener la mirada inyectada en sangre, las manos grandes y resoplan todo el tiempo. Observe como están dispuestos en el salón. No intente invitarlos con vino o empanadas. Solo los enfurecerá más y además perderá su dinero. Disimule.
2 - salga a bailar, tratando de acercarse a sus amigos. Si son cuatro con los cuatro tangos de la tanda debería bastar para advertirles sin perder la sonrisa que posiblemente estén a punto de perder los dientes. Disimulen.
3 - terminada la tanda equivoquese de mesa y sientese en alguna donde vea milongueros viejos, de esos susceptibles de compartir vino. Trate de hacerse amigo ignorando las miradas de aquellos que los están esperando. Es muy importante que por lo menos alguno del grupo se mantenga bailando. Mientras la milonga dure, quienes ansían hacerles una oferta que no olvidaran por su hígado no harán nada para amamporrarlos y enemistarse con el dueño del local, que debe ser hombre importante y susceptible de ejercer el derecho de admisión sobre la parroquia.
4 - Mientras parlotea despreocupadamente con los milongueros observe muy bien el recinto y calibre  si hay posibilidad de salir huyendo por una puerta lateral. Las milongas en clubes de pueblo siempre tienen una. Lamentablemente estas puertas siempre están cerradas, porque sino entrarían por allí gentes sin dinero. Igual pruebe,  si por una extraordinaria casualidad estuviera abierta, puede ganar la calle y acercarse hasta el coche, si estuviera cerca.
5 - Espere a que alguno de sus acompañantes nuevos vaya al baño y pretextando ser extranjero acompañelo. Busque la tan ansiada ventanita de arrabal que le permita salir a la libertad y vuelva para comunicarselo a sus amigos. Aunque son unos fantoches y usted está metido en un lío por culpa de ellos los necesita, porque el coche no es suyo y no hay posibilidad de salir huyendo a pie hacia la poblacion más cercana. En la Milonga "El Cascote" a Indalecio Dubrurti se le ocurrió esta estratagema, pensando que podía encontrar un autobús que lo llevara a su casa. En cercanías el autobús comienza a pasar a la mañana temprano. Indalecio se puso a esperarlo en una estación de servicio a la que llegó a las tres de la mañana. A las cuatro ya no estaba. Nadie lo volvió a ver.

6 - Ahora repita el paso 2 avisando a sus amigos de la posibilidad de la ventanita del baño. Olvidense del viejo truco de Desaparecer  de uno en uno. Los que les quieren dar no son tontos, aunque a los ojos de sus galanes amigos lo parezcan. Los últimos recibirán la golpiza por los que se fueron, que además deberán soportar los reproches, si es que salen vivos, o la explicación a las familias, si todo  sale mal. Lo mas sensato es elegir quien está en condiciones físicas y síquicas de salir por un tragaluz reducido, llegar hasta el coche, que seguramente estará aparcado más lejos que la golpiza y en una maniobra arriesgada aparcarlo junto a la puerta de la huida. Las posibilidades  son de  90 a 10 en contra, pero conviene intentarlo.
7 - Mientras el "Elegido" va a buscar el coche, unanse los restantes en cadena de oración, y tejan con sus infelices ilusiones un velo que lo haga pasar inadvertido. Mientras dos continúan bailando, pero campaneando la puerta uno debe iniciar una aproximacion  al parrillero del lugar, un tipo que por lo general es forzudo y vive en conflicto con su naturaleza y con los que disfrutan porque el ha venido a trabajar y lo someten a escarnio, pidiéndole todo el tiempo el choripan perfecto. No dude en hacerse la víctima y hasta insinúe que le quieren dar pa' que tenga. El parrillero siempre busca la amistad del primero que lo trata con deferencia y respeto. Cuando el parrillero, con beligerancia y tozudez pregunte "Quien les quiere pegar?" y se arremangue la camisa mostrando sus brazos garrotudos aprovechen la confusión y acerquense a la puerta, sin correr y sin dejar de mirar atrás. Si el del coche todavía no llegó y los de adentro se apiolaron de sus intenciones es mejor recibir la biaba con dignidad.
8 - En el mejor de los casos una vez franqueada la entrada salgan corriendo hasta el coche y desaparezcan del pueblo. Posiblemente los naturales saldrán a perseguirlos e incluso los alcancen. Ahora puede intentar ponerse en contacto con las fuerzas del orden, pero no lo recomiendo. Los vigilantes locales siempre juegan a favor de su gente. Traten desesperadamente de ganar la carretera, sigzagueando para evitar acercamientos y persecuciones al estilo Mad Max.  Si eligieron bien, quien los aleje del peligro será un tipo curtido y amante de la aventura, una aventura que podrán contar con simpatía a sus hijitos milongueros.  Si por el contrario quien esta al volante es un pelele habrá salido huyendo, salvando su culo y dejándolos a merced de la patota.
Culpa suya, por no saber elegir a sus amiguitos.
En próximas entregas: "Como bailar una tanda con músicos sin compás tocando para hacerse los virtuosos" ,"como enderezar una noche torcida con pastillitas de menta y un Euro" y "como hacerse el interesante cuando uno es un fracasado".

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