miércoles, 25 de noviembre de 2015

PRELUDIO AL CORAZON DE LAS TINIEBLAS MILONGUERAS - Por Catulo Bernal

Hace dos entradas comprobamos al mudar el blog, virtual y físicamente a la vieja casona donde compartimos oficinas con la Peluquería del Profesor Maradona, Que la Tienda física  de "La Bata Marketing"que tuvimos en el Impenetrable Paraguayo,  donde vendíamos artículos  milongueros tan disimiles como el Cabeceador Rolander o la panza inflable Murticen  ( ver Catalogo de Boludeces  Otoño-Invierno de la Bata Marketing) y fue suplantada por la tienda virtual, por su inoperabilidad y las malas maneras de quien la regenteaba,  seguía vendiendo con nuestra marca, productos de baja calidad y pobre manufactura a milongueros extranjeros que peregrinaban hacia allí. Poco nos costó luego de una labor detectivesca consistente en dos llamadas telefónicas, averiguar que la tienda seguia bajo el mando del mismo sujeto deleznable, el Tucumano Pastura y  además ofertaba clases y aditamentos tangueros ensuciando la imagen prístina del blog.  En ronda de tragos del "bar Roñoso", decidimos organizar una expedición de visita a Pastura, sufragada con nuestro propio pecunio acrecentado por la venta del articulo 354 del catalogo - el engaño para profesores falsos Fuitug,  muy vendido en países Nórdicos -  expedición conformada por: Romulo Papaguachi, Pitón Pipeta - que en esos momentos estaba sacándole a su familiar de milanesa lo que parecía una lechuga y resulto ser moho -  El Indio, armado con sus boleadoras pampas hechas de chorizo reseco,  los mismos Vieytes y Luconi de los servicios milongueros  24 horas,  que no desdeñan la fuerza y el sopapo si la ocasión lo requiere y un servidor, como cronista y apoyo poético.  Visita que fuimos delineando unas horas mas tarde, en una de las mesas de la "Milonga del Oriental" disfrutando de unos canelones a la Velouté de Puchero, ya que la ronda estaba bravía, acrecentada por un contingente de visita de varios inclasificables bailarines que vestidos con trajes de extraño corte difundían un estilo cumbiero y de piernas combadas que hacia reir a los "espertos" y agitar a las muchachas.
No se que fue, pero de repente, el giro de la ronda cambio hacia una enloquecida variación provocada por un par de muchachos, que rápidamente deshicieron el abrazo y tiraron un extraño adminiculo que fue a caer muy cerca de nuestra mesa. El Indio lo levanto y con ceño fruncido vimos que era como un cinturón con botones mal ensamblados decía: "Marcacompas Lusiardo-Mbore".  Los que lo habían tirado, ya cambiaban sus zapatos para irse, animando a sus compañeros a hacer lo propio. Mientras la ronda se normalizaba los fuimos a buscar a su mesa. Queríamos saber como había llegado a sus manos esa degradacion de nuestros productos, esa bajeza operada en el mismo vientre de los ideales Lusiardianos, siempre discretos y al margen, llenos de sabiduría en su imponente presencia secundaria. Vimos, al acercarnos, que los trajes que llevaban respondían a un mismo patrón de baja hechura , cayendo como una bolsa de papas podridas sobre el pantalón mal cortado y con demasiadas rayas.  En una especie de Gaélico nos dieron a entender que lo habían comprado en un Festival "Alto Estanda lusialo", y agregaron que también habían tomado clases con "El mas grande".  Preguntamos quien era ese más grande, recordando su particular estilo cumbiado y ya sabiendo la respuesta.
Entonces, aquellos dos milongueros, con la mirada puesta en las alturas musitaron como quien reverencia a un irascible Dios  cercano a quien debiera aplacarse con dádivas orales o salamin,  la palabra "Patrura, Patrura."
Sentimos un estremecimiento, en la confirmación.  Medio canelón desechado en el plato se enfriaba con su falsa bechamel hecha a caldo de caracú. El grupo ya abandonaba la milonga, echándole una ojeada a los "Titanes de la milonga". A un par se les rompió la bolsa de zapatos, donde se veía el rotulo infamemente plagiado. Y mientras la ronda pugnaba por aquietarse, removiéndose inquieta en el recuerdo de aquel tango cumbiado, supimos que teníamos que partir urgentemente, emprender la expedición como fuera hacia el impenetrable Paraguayo para llegar a la infame tienda y la oscuridad que el Tucumano estaba difundiendo por las rondas del mundo, en nombre del blog. Debíamos remontar el río Paraguay hasta llegar al infame corazón de las tinieblas milongueras ...

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