viernes, 24 de julio de 2015

"LA MILONGA DE MI AMIGO" - entrevista a Rodrigo Pezonetti, director.

LA MILONGA DE MI AMIGO ocupa los altos de una coqueta casa señorial de grandes ventanales y con vistas a un imponente arroyo por el que discurren placidamente islas de plásticos y algún que otro zancudo hambriento. En un principio cuando quisimos hablar con el organizador se nos impidió amablemente la entrada  pero luego, al identificarnos como provenientes de "La Bata" se nos franqueo la entrada hasta la misma milonga en donde nos dejaron esperando. Mientras venia Pezonetti, el director, sentimos un par de sonidos estridentes que provenian de la barra. En la penumbra que el sol deslucía por dorar el polvo acumulado en las estanterías nos acercamos para identificar los sonidos con ronquidos de dos personas acostados bajo el mostrador. Enseguida se oyó la puerta y Pezoneti con gafas oscuras, pantalón corto y una camiseta que decía "El Tango me ama a mi" nos acomodó en un sillón carmesí que soltó algún polvo cuando nos sentamos.
P - No se pueden quejar del éxito de la milonga, no es así?
R - Si, la verdad es que hemos tenido mucha suerte. La gente nos elige porque sabe que acá lo pasan bien, vienen a divertirse, a compartir un momento con amigos y a bailar las tandas, que son excepcionales. Estamos muy conformes. Si hace tres años me decían que íbamos a ser lo que ahora somos no me lo hubiera creído.
P - No se tenia fe?
R- bueno, cuando conseguimos este lugar con mi socio Galindez no sabíamos como íbamos  a llevar adelante el proyecto. El sitio mismo era una ruina, pero nos gustaba. Nos hicieron precio porque  tenia mala fama - no se porque - Así que le dije a Galindez, esta es la nuestra. Vendí un coche y un galponcito en el que vivía y me mude con mis padres. Galindez vendió también un carrito de hamburguesas y un rastrojero y así pudimos llegar a acariciar nuestro sueño.
 P- pero no fue fácil.
 R - No fue fácil, para nada. Lo compramos y a la semana nos dimos cuenta que tenia una deuda de 45.000 euros.  Vinieron dos inspectores y querían cobrar ahí mismo. Fui al banco e hipoteque la casa de mis padres para conseguir un préstamo. No, no fue nada fácil.  Pero le pusimos corazón y nos metimos en la reformas. Encima uno de los muchachos que teníamos trabajando se cayó por las escaleras y quedo rengo. Ahora nos está haciendo juicio, pero confiamos en ganarlo porque vino a trabajar borracho. Al final pudimos poner el cartel de "MILONGA LA CACHILA", que era su nombre original.
P - pero la inauguración fue un fracaso también.
R -  si, no tuvimos suerte. Queríamos inaugurar un jueves, porque nací un jueves. Repartimos flyers por la milonga,con mini  sanguchitos de miga, que les gustan a los milongueros. Pero se secaban. Trajimos a un dijey de afuera y todo. Pero no hubo caso. En nuestro entusiasmo no nos fijamos que había muchas milongas ese día. Y en la nuestra los únicos que estábamos eramos nosotros, la gente de la obra, los pibes de la barra, el di-jey y un amigo fotógrafo que se comió todo el catering.
P - pero eso cambio a la semana siguiente?.
R - eh, No, al contrario. La gente de la obra se fue. Y uno de los pibes de la barra no vino. El amigo fotógrafo si, porque se ve que le gustaron los sanguchitos.
P - Y entonces?
R- entonces tocamos fondo. Imaginese. Galindez quiso recuperar el carrito de hamburguesas robándolo y lo metieron preso. Mis padres querían hacerme juicio porque les llegaban cuotas del crédito y  ellos decían que no habían firmado nada. Recuerdo que era viernes muy temprano. Había estado en vela toda la noche, siguiendo el curso del arroyo. No se cuantas veces quise tirarme al agua para acabar con todo.  Paradojicamente cada vez que hacia el amague subía a la superficie algún desecho frutal, cascaras de limón o naranja y eso me disuadía. Pensaba que iba a ser muy berreta si me encontraban ahogado al costado de un limón podrido. Desesperado entre en una iglesia y me puse a rezar. Yo no soy creyente. Pero entonces cambio todo. Había alguien, oculto entre las sombras. No lo pude ver, pero comenzó a hablarme con una voz grave y sonante. Me dijo que todo se iba a arreglar, que confiara, que recibiría ayuda y podría seguir adelante. Y así fue.
P - quien era.?
R - Yo  quiero creer que era un ángel. Soy mas bien escéptico por naturaleza, pero aquel encuentro cambio todo. Cuando llegué a la milonga  un señor  me ofreció 90.000 euros por un cuadro horrible que teníamos de un caballo bailando. Había un hombre que dijo venir  trabajar en la barra. Un tal Pairetti, muy bien dispuesto y con mucha confianza en si mismo. Me gustó porque supe que con Pairetti no íbamos a tener dificultades. Luego apareció Galindez. Lo soltaron porque se ve que la transacción de traspaso de carrito no había sido legal y arrestaron al comprador que vendía las hamburguesas por traficante de organos. Comenzaron a llegar proveedores diciendo que habíamos ganado lotes y lotes de cervezas para el bar. Que solo teniamos que firmar unos papeles.
P - ...
R -  Fue un milagro. Uno de los mejores profesores de tango de la ciudad vino a vernos porque se le había quemado la escuela y no tenia un lugar donde enseñar. Un tipo que arrastraba 30 parejas mínimo por clase. Pairetti se encargó de todo. Y por un sueldo mínimo. Un crack. El mismo nos trajo la foto de este abuelito bueno  que nos da suerte y  nos aconsejo cambiar el nombre de la milonga por el de "LA MILONGA DE MI AMIGO".
P- una barbaridad.
R- una barbaridad. Y al otro jueves, al otro jueves la milonga estaba a reventar. No cabía ni un alfiler, si me permite la expresión, que es un poco ridícula porque los alfileres no bailan, seria mas apropiado decir, un tenedor, por ejemplo, esos si bailan en un corcho... ah, ahora entiendo... Bueno, el caso es que no cabía nadie. Y le gente estaba contenta. Pairetti trajo un amigo, Rizzuto. Entre los dos atendieron a todos. Muy amistosos. Incluso entraron en confianza enseguida con gente de categoría. Los invitaban a un cuartito reservado que tenemos, el Bip, le pusimos.  Tendria que haber visto sus caras cuando se fueron, tenían una expresión..
P- gente de la milonga?.
R- no, la gente de la milonga no. No de los habituales. Pero consumian y se lo pasaban bien. Y eso es lo que importa.
P - Y encima las milongas de la competencia cerraron.
R - Si, las milongas de la competencia cerraron. No todas juntas, pero misteriosamente todas comenzaron  a cerrar por diferentes causas.  Era como si una mano invisible nos estuviera guiando en todo momento. Yo no tengo palabras para agradecer tantas bendiciones. Imaginese que cierran todas las milongas por motivos legales y por habilitaciones que no tienen y a la nuestra no nos cayó nunca ninguna inspección.
 Bueno, no, miento. Una vez vino un inspector. Hasta donde yo se nos quería clausurar e incautar material. Pero fijese, Rizzutto se lo llevo aparte y el hombre salio corriendo y  no volvió a venir. Rizzuto es muy convincente. Entre los dos  se ocuparon de todo. Decian: "muchachos, ustedes son lo dueños, despreocupense, tomenselo con calma. Con Albio llevamos todo adelante."
P- Albio?
R- Risutto.
P - y ahora van a organizar un campeonato mundial de sacadas.
R - Si. una idea de ellos. Fijese si seran bueno en lo que hacen. Nos pusieron en contacto,  con unos socios capitalistas de las Vegas. Va a venir gente de todos lados. Y desinteresados. Un dia me dijeron. "Ustedes ya tienen alas para volar solos. Nuestro amigo esta contento con ustedes y dice que  nuestra misión aqui ha terminado." Y se fueron.
P- se fueron?.
-Tal como lo oye, como Michael Landon y el barbudo ese, que hacian de angeles y ayudaban a la gente con problemas. Se fueron y nos dejaron a dos muchachos bolivianos para la barra, que son muy buenos trabajadores y entusiastas de su trabajo. Imaginese, hasta se niegan a irse. Mire si les gusta su trabajo.
Lo que hace un nombre, con "LA CACHILA" eramos unos muertos de hambre y con "LA MILONGA DE MI AMIGO" estamos en la cresta de la ola. No dejan de salir negocios en nombre de la milonga. Me siento en las nubes. Somos los empresarios, de moda. Zapatos, peluches, camisetas, nuestra propia linea de caramelos. Tenemos gente que quiere invertir en nosotros. Imaginese, todo el tiempo nos llegan contrato importantisimos para firmar. No damos abasto.
Y todo por ese amigo misterioso que me hablo en la capilla...
Yo, yo quiero creer que Pairetti y Rizzuto eran angeles, pero pensandolo bien, "EL AMIGO" por ahi era el mismisimo...bueno, yo no soy creyente, pero por ahi si...(Pezonetti se emociona y dejar escapar una lágrima)  por ahi era el mismísimo D..., ustedes me entienden, el de arriba, que se involucró para que no me suicidara entre melones podridos.

Mientras hablamos los bolivianos se despiertan y comienzan a preparar un té con ojos adormilados. Nos despedimos de Pezonetti  y le agradecemos por su amabilidad. Mientras nos vamos yendo a armar la entrevista vemos llegar un par de moviles policiales y funcionarios de un juzgado. El sol reluce sobre la antigua casona y sobre los plásticos y una cascara de naranja flota en el agua pudriéndose mientras lo efectivos policiales bajan apresuradamente de los moviles y toman posiciones delante de "LA MILONGA DE MI AMIGO".
Cosas que pasan.

3 comentarios:

Arnulfo Peesuti dijo...

jajajaja, yo quiero un abuelito asi, que solucione mis problemas monetarios

Marcia Cincron dijo...

Este blog cada vez esta más bobo. Y aparecen historias cada vez menos originales. La de estos dos pasguatos es un compendio entre "El Padrino" y buenos muchachos, no me dijo nada la verdad

Rafael Bieri dijo...

A mi si se me apareción un angel. Estaba mas o menos en la misma situacion que el protagonista, pero era repelente. M decia "te vas a tirar?, me dejas el reloj?, dale me dejas el reloj?, si te vas a tirar, dale,. Al final me parecio tan pesado que le pegue un par de bollos y enseguida me senti mucho mejor y se me fueron las ganas de matarme. Pucha que vale la pena estar vivo.