miércoles, 1 de julio de 2015

Comentarios de Libros: MAD MARCIO EL MILONGUERO DEL CAMINO - Por Yamate A. Zilencio

Entre los muchos despropósitos literarios de este año, destaca esta inusual mezcla de milonga y road movie futurista, obra de un tal Ubaldo Jacinto Chiclete, nombre que mas bien suena a seudónimo o personalidad multiple, una de las muchas a las que los directores fundadores y difundidores de engendros de Editorial "El Croto" nos tienen acostumbrados y que se presenta - vaya casualidad - casi junto con el estreno de la cuarta entrega de "Mad Max", quizá para aprovechar el filón peliculero y captar dineros de algún despistado, de esos fanáticos que compran cualquier cosa que lleve algo que tenga que ver con coches, dementes y sicópatas y esta destinada a poblar las bateas de usados - como el libro Tiburon - y las ofertas casi gratis para E-bocks.
El protagonista de esta dudosa obra,  es un tal Marcio Sacabuches, que se nos presenta como un milonguero respetuoso de los códigos, en un mundo donde el  tango es un divertimento planetario para gente pudiente y donde las milongas funcionan en gigantescas cúpulas aisladas del mundo, y autosuficientes, con establecimientos aledaños de comida, bebida, complementos, vestidos, balnearios y ocio.  Los mejores bailarines son tratados casi como  dioses, encumbrados en caches desproporcionados, seres caprichosos, a los que se les conceden todos los gustos e imparten clases sumergidos en piscinas de champán barato. Esta primera e idílica visión, en la que se sitúa a Marcio y su pareja, disfrutando de una tanda Pugliesiana en un festival de verano con todo incluido, se ve truncada, cuando por una huelga de los encargados de la seguridad irrumpen en la milonga una pandilla de milongueros de borceguies  rojos charolados que siembran el caos y la destrucción y destrozan el bailongo provocando una estampida, solo para arrasar con todas las existencias de comida y bebida de los bares aledaños que suministran a los asistentes el "Todo incluido". En la desbandada general, la pareja de Marcio,  Ursula Amarilla - un dudoso homenaje/robo a Garcia Marquez - muere aplastada por desaforados comedores de choripan sintético.  En sucesivos pantallazos futuristas se nos muestra como todas las milongas, encuentros y maratones, son un recuerdo del pasado. Los esplendidos festivales hace tiempo que han sido arrasados por un populacho embanderado  detrás del símbolo de los borceguies rojos y los grandes bailarines, transformados en adictos, se amontonan en piscinas semivacias y llenas de un verdín malsano,  donde sobreviven exprimiendo las ultimas gotas de champan barato, siendo reemplazados  en las cúpulas derruidas por mediocres y arribistas que enseñan sin tener en cuenta los códigos de la milonga, llegando a producirse frenéticos bailongos donde el tango solo es una calistenia peligrosa y un ejercicio de supervivencia. Hasta el sentido de la ronda se ha perdido. Abundan los roces, choques, pisotones y peleas y son frecuentes los heridos. El ceremonial y el vestuario han sido reemplazados por blindajes y el disfrute del baile se ha modificado dando paso a la anarquía más absoluta.
 En este enloquecido y equivocado ejercicio literario al que se somete el antedicho Chiclete y que más parece una forma de exorcismo  ante su carencia de tratamiento siquiatrico - El desquiciado Marcio Sacabuches, recorre milongas decadentes , con una moto Siambreta modificada protegida con alambre de púa, zapatos especiales reforzados con latas viejas de conservas y armas extrañas como espadas hechas con cuchillos de cocina y tijeras oxidadas, en la eterna búsqueda de la pandilla original de borceguies charolados que siempre esta una milonga por delante de este anti-heroe rudimentario y mal trazado, como la utopía pedorra de Chiclete, en el que se nos deja ver  en el paroxismo del anacronismo y el sin sentido  como una super tormenta solar ha acabado con todo el suministro energético del planeta y los coches  inmóviles son el hogar de millones de personas que sobreviven expuestos a lluvias incontrolables de barro en un mundo que se transforma en un pantano y donde solo crecen las setas y hongos, base de la alimentacion de la población mundial. Hay oscuras referencias  a algunas milongas de ricos, ocultos en torreones cumbieros, desesperados por abandonar la tierra en cohetes que nunca despegan y a merced de traficantes de refrescos caducados vestidos con horrorosas bandejas plásticas de desayuno. Y un extraño capitulo en el que se alude a una supuesta invasión extraterrestre llevada a cabo por  poderosas vacas telépatas que han protegido y puesto a salvo toda vida animal y  volatilizado a millones de argentinos que disfrutaban de suculentos asados en domicilios, parques y jardines.  La imagen sirve para mostrar los pobres esfuerzos del autor por trazar una metáfora de la civilización en decadencia, un gigantesco deposito de chatarra alienigena y tecnología en desuso en el que la vengativa búsqueda de Marcio es solo una excusa que no termina cuando la pandilla es alcanzada por fin y  obligada a hacer giros y ganchos hasta la muerte, sumergidos en una piscina de moscatel avinagrado. Mad Marcio se va buscando la mejor milonga del planeta, con su blindaje emocional derretido y sus zapatos nuevos de latas de sardinas calentándole los callos.
Por ultimo y para dar cima a esta cúspide del esperpento, Editorial el Croto abusando de la ignorancia de sus lectores inventa un prologo elogioso a cargo de un tal Raimundo Bradbury Cachafaci y unas criticas ficticias en la contra portada, de prestigiosos e inexistentes periódicos como "El Júpiter", "La voz del Chapa" y el "Federicus Inquisitor", que no tienen parangón en cuanto a desfachatez.
Enfin, una lectura altamente recomendada, si es usted uno de esos seres corrugados que pasan 21 horas de las 24 diarias viendo en la television los programas de misterios o se emociono con "The Warriors".
Allá usted.

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