jueves, 9 de abril de 2015

LAVINIO Y LIMERIO, DOS MILONGUEROS PEGAJOSOS - Por Yamate A. Zilencio

En la mitología de las milongas siempre hay una pareja de amigos como Cacho y Pocho, los "milongueritos del amor", de los que ya hemos hablado en este blog y que por su necesidad de conseguir cariño ahuyentan cualquier posibilidad de romance. Fatigadores de la pizza de madrugada y el vino de la decepción, la luz del sol los ve abocados en charlas filosóficas cuyo precepto fundante se sustenta en el esencial "en que fallamos?" paterno, que extrapolan a sus casi nulas experiencias amatorias o sexuales, y que los mantiene en perpetuo sobresalto adolescente, aún cuando han pasado ya los cuarenta.
Aunque el amigo Pitón Pipeta dice que este deseo de amar no correspondido, obedece a una fachada pues esta situación de vulnerabilidad y timidez les permite acceder a las caricias de algunas pebetas, pues "Nadie es tan patético como para no tener alguna buena noche o al menos un par de horas de alegría, esparcimiento y borrachera en estos tiempos en los que vivimos y menos aquí. Si estuviéramos en China, que tendrá en el 2020 mas o menos 30 millones de hombres solteros vaya y pase."
A saber. Pipeta es muy dado a las elucubraciones, y Cacho y Pocho siguen ahí, dando pena al alba.
Pero vamos a referirnos a dos sujetos que por sus actitudes y su forma de afrontar las relaciones humanas se encuentran en el extremo opuesto. Si Cacho y Pocho son invariablemente rechazados por su pusilanimidad Lavinio y Limerio - los pegajosos, como se los conoce en el ambiente de la milonga - son tan despreciables que las muchachas les eluden e incluso rehuyen cualquier oportunidad que estos papanatas creen tener o crean, para satisfacer sus instintos, a los que han puesto en mas alta estima que su propia imagen, que de por si es descuidada.
Basta decir que inspiraron la historieta "Ordovisico y Silurico" que publicamos hace algún tiempo en este mismo blog. Pero si quieren una semblanza mejor, una idea aproximada de la facha de estos sujetos  diré que rondan la sesentena y la cirrosis, amarillean dentición y cabellera, pues hace tiempo comenzaron a teñirse con tinturas baratas que les ralearon peinado y cejas. Visten trajes de corte y olor antigüo que parecen mas bien tapizados de sofás escoceses, mal conjuntados con camisas cuya clasificacion escapa a cualquier moda, pensando que su estilo "Vintage" apolillado es "la elegancia". Lucen corbatas compradas de segunda mano, aun con las marcas de mugre de sus anteriores dueños impresas en la punta, traba corbatas de latón símil plata y una sempiterna vaharada fétida que proviene de su cuerpo y de los bajos  etilicos que consumen y que se juntan con la halitosis - que es notoria y extendida pues hablan a los gritos para hacerse ver - y el olor a perfume, que es dulzón, hiriente y de mal gusto.
Con respecto a su forma de bailar, que ellos califican sin titubear como "esperta", va más allá del abrazo cerrado y se adentra casi en el apareo y la fornicación de los grandes mamíferos. Pobres de aquellas jovencitas, novatas o turistas que caen en su tango en la tanda de Pugliese!. Estos dos malandras, profesores del apretuje no solo invaden, sino que arrasan y queman con su "sentimiento" y poco tango el espacio de la mujer sometiendola a giros imposibles y piruetas que no encubren la excitacion que sienten sino que la acrecientan.
Para termina de dar cima a esta semblanza, los dos están siempre hablando de hazañas amatorias con bellas damiselas, a las que seducen con "El método", cosa imposible por su catadura e improbable hasta para un adolescente enviagrado.
Lo peor del caso, es que seguramente usted, vaya en la milonga que vaya, encontrará sujetos similares, que sin saberlo, forman parte de una tribu urbana muy extendida en todos los ámbitos: LOS INDESEABLES.


Viñeta del notable Cris Ware con dos de sus personajes: Rusty Brown y Chalky White. Si no lo conocen recomiendo encarecidamente la lectura del CATALOGO DE NOVEDADES ACME, que puede conseguirse en cualquier tienda de comic que se precie.

No hay comentarios: