jueves, 26 de junio de 2014

BARCELONA TANGO MEETING MARATON - VACACIONES EN CASA. Por Catulo Bernal.

" Me tome vacaciones para ir al Tango Meeting" me dijo el Pibe Pergamino Todo serio. Pero si es aquí, en Barcelona,- le solte. "Y que, cuando uno hace vida de turisto no le hace falta viajar mucho, y ademas festival y maraton lo vale", me dijo. " Así no voy a trabajar como un zombi todos estos días, y me doy la gran vida de bacan milonguero". Y yo, que soy pluriempleado de la verba, autónomo de la poesía y autodidacta del sufrimiento literario no podía negarme. Tango del mejor y  y en casa. Acomode la habitación que alquilo en piso de unos musicos para los que compongo tangos reos desde que me echaron de la pensión por acumular deudas y poemas y me encamine a la Yumba, sede de la milonga de Bienvenida, el jueves,  con el corazón contento pues las posibilidades de cruzar o bailar con la de los vestidos floreados se multiplicaban exponencialmente.   En los bares, mundial, y en la puerta cola para entrar, por la demanda de ultima hora de pacs para entradas y clases. Aviste dentro al Pibe y a Raul, cantor, milonguero y con la credencial de "artista" colgando del cuello.  No me hizo falta ni mostrar el carnet falsificado de periodista de milongas, Graciela, la organizadora me hizo pasar amablemente y ahí fui todo yo, a la agitacion del estreno. La pista, la sala , la barra, el puesto de zapatos. Todo colmado. Calor humano generado por extranjero entusiasta. Los locales en franca minoría. Pero todos bailando con la Musica de Pablo Maidanik. Lujo. Lujo Total. Entre el gentío una cara conocida que hacia tiempo no veía: Fernando Guidi, que ahora anda mostrando tango por las islas Britanicas. Otro con el que el Pibe solía frecuentar festivales ya extintos. Doble rueda de exhibicion Fernando y su pareja Stania Diffey.  Andrea de Domicicis y Helga Corpora. Mas les vale estar la próxima vez que bailen.
Los beneficios de un festiva local es que uno redescubre su ciudad sin prisa, con todo el ocio por delante.
Viernes. La milonga se hacia en la explanada del imponente Museo Nacional de Arte de Cataluña que se yergue dominando la montaña del Montjuic, pasando las aguas danzantes, o sea una milonga con vistas y con música en vivo.  Habían acordonado las escalinatas, pero estaban llenas de curiosos atraidos por el tango y por los milongueros que comenzaban a llegar para bailar con la música de Kiko y de la Orquesta Latitud Tango,  13 y Cecilia, la cantante invitada. Una leve brisa recorría la explanada, en el comienzo oficial del verano. Milonga, vals y tango, con surtido cargamento. Rueda con algunos de los maestros de Barcelona, entre los que estaba Raul, con el cartel de "artista" disimulado. Estilos diferentes, todos vistosos, Conocidos o amigos de este cronista pues nos estamos viendo en la milonga siempre.
En el público el deleite. Se esperaba mucha gente, pero no tanta como la que fue. Debo decir que se me pasó la noche como un suspiro. Quise aventurarme dentro del museo para ver un Beksinski o alguna caricatura de Condorito hecha por Warholl, pero no me fue posible. Los del museo son estrictos, hasta con los horarios. La ultima tanda fue de un solo tango y luego telón con King Crimson. Las tres han dado, pero nada estaba sereno. La gente se fue dispersando - y yo con ellos - en el verano recién estrenado. Los mas entusiastas. Maidanik  incluido,  se quedaron en el after de la Yumba, hasla las cinco o cinco y media.. Nos fuimos con el Pibe y Con Raul. El cuerpo pedía pausa y se venia el plato fuerte del festival. La noche del Sábado con el Sexteto Milonguero - que en video, debo confesar, no me habían entusiasmado demasiado -  y los campeones de tango Salón: Gaspar Godoy y Carla Mazzolini. En el folleto estaba anunciado el Maestro Roberto Herrera, pero nos habían dicho que no iba a poder asistir por una lesion.
Sábado. Si el viernes había gente entre curiosos y milongueros, el sábado la explanada, de natural blanca estaba irisada de colores milongueros en movimiento. Localidades agotadas, entradas anticipadas inexistentes.  Llegamos con el pibe a las 11 luego de zamparnos unas porciones de pizza y unas empanadas en un establecimiento de la calle Tarragona. Me aposente en una mesa al costado del escenario, que decía "Reservado para artistas". Veritas. Estaban sentados Raul, las Chicas Bowie, Maxi, que aparece en un anuncio televisivo bailando tango, Carmen de "La Milonguita" y algunos que otros que como yo, estaban esperando al Sexteto Milonguero para sacarse fotos, oírlos y verlos de cerca. o simplemente apreciar las vistas de la Barcelona que es noche, luz y misterio.
 Mucha pibada milonguera conocida en delegaciones venidas de Tarragona, Murcia, Madrid, Mallorca. . Por países Milongueros de Rusia, Francia, un grupete nutrido de Italia, Polonia, Francia y las Islas Británicas.  El Pibe ni se sentó. Aparece en imagenes, fotos y vídeos. Graciela y Osvaldo habían contratado un dron  que tomaba imagenes panorámicas. Sobrevolaba como un ovni por encima de las cabezas de la concurrencia y hasta le voló el sombrero a un bailarin con tirantes. Algún Paisano jugaba a hacerse el místico hablando del tango y los extraterrestres Hercolobusianos. Si supiera...
 Afuera se quedaron muchos milongueros de Barcelona que se durmieron a la hora de comprar la entrada. Hubo una propuesta que fue a medias secundada por algunos: "Si Roberto Herrera no puede venir - decian -  hagamos una milonga alternativa para los parias sin entrada  y que baile Federico, que es Herrera tambien y es de aquí"
 Vi algunas parejas bailando fuera del cercado, pero a Federico no se le vio el pelo blanco que es su  característica. 
Jolgorio, jarana, algaraza. Corria el cava paralelo a la cerveza. La ronda era un gigante bueno desperezandose con gracia multiforme.
Y de Repente todo cambio.
El Sexteto milonguero se largo a tocar como si les fuera la vida en cada nota.
Jolgorio, jarana, algaraza, asombro, jubilo. Ma' que tango,  Rocanrol milongueado!!.  La música nos subía por la columna directa al cerebro y bajaba como un torbellino a los pies. Hasta yo que, aprendí con Corchito Echesortu y apenas doy un paso sin metaforizarlo me vi arrastrado a la marea enloquecida de ese tango que sonaba como mil pies infantiles animando a su héroe en un cine de barrio. Eramos  espigas de trigo mecidas por la furia de una tromba que nos arrasaba y nos volvía a juntar y el campo que era la pista de baile se vería terrible y asustaría sin duda al único que podía verlo desde el aire, el dron, si se operara en ese ingenio electrónico el milagro de la vida.
 Bailaba con una Italiana, creo, pero  esa altura de la noche mis creencias habían saltado por los aires. Ver un vídeo del Sexteto Milonguero es una cosa. Bailarlos en directo, con el marco del museo que iluminado parecía una catedral otra muy diferente. Tanda de tangos, vals y final de la primera parte con milongas.
Apoteósico.
Recuerdo que me llegue a la mesa, todo yo en desorden detrás de mi entusiasmo. Ni descanso me dieron. Dos tandas y se largó el canyengue con los Anfitriones. Graciela y Osvaldo, a juego y en azul - Larrapumbi en crónica de Sitges comento que quería el traje negro de Arce.- yo me quedo con el de Osvaldo.
Que puedo contarles?. que quieren que les diga?. Somos devotos de Tito Lusiardo.  Queremos que vuelva ese canyengue de pies ligeros que le gusta tanto al pibe Pergamino y que tanto me cuesta.
A esa altura de la noche, con los pies a medio metro de la tierra y acariciando el vellocino de oro. Osvaldo volvió a decir algo que había comentado el viernes: " La obra de arte que faltaba al museo el tango, esta aquí." Pero faltaba aun la pincelada final. Lo entendí cuando vi bailar a Gaspar Godoy y Carla Mazzolini. Al lado del escenario como estábamos en la mesa de los  "artistas" y cuando Gaspar se puso de espaldas al publico y de cara a nosotros para comenzar el segundo tango fue como si el Coloso de Rodas se asentara nuevamente sobre la tierra haciéndola temblar con piernas poderosas. Que pareja!. Que formidable forma de arte y acrobacia.! Potencia y el fluir leve de una mariposa que aleteaba los tangos con Donaire.
Silencio, respeto. Salva de aplausos estridente que alejo a las aves nocturnas que no había asustado el dron.
Para terminar bailando las dos parejas con la música en vivo del SEXTETO. Vi algunos entusiastas que querían subirse al dron para ver desde el aire, pero no tenia sentido. Eramos todos aire en ese instante.  Y ahí se largo la segunda tanda nomas, para los de adentro, los de afuera, los que bailaban y los que sentados se movían queriendo bailar. El pibe, como siempre, dale y dale a la morisqueta con los pies, como poseído.
 Nueva tanda de tangos, valses, milongas y cumbia de final. Una barbaridad. Ninguna de las tandas enlatadas que siguieron se malgastaron. El recuerdo magnificaba los tangos y los hacia sonar de otra manera. Todos quisimos vaciar el mar de la milonga bebiendo a borbotones, al revés de "Hombre de la esquina Rosada" Me quise quedar en esa noche. Y a muchos nos pasó igual.
Llegó la hora de cierre, las tres y esta vez con la alucinación encima, como si hubiera visto la ciudad encantada de las Mil y Una noches que solo se muestra a ojos mortales una vez cada cien años, sentí los pies ligeros, el corazon henchido y el alma llena, pero no rebosante. Quería más. Así que nos fuimos al after de la Yumba, donde pasaba música una amiga italiana que conocí en el Tarratangueando: Luisa. Mantenía el tipo pensando que iba a haber poca gente. Pero eran las cuatro y las cinco y hasta las seis y  aquello parecía una milonga de día normal. Hasta olor a empanadas había, pues algunos llegaban con hambre de la explanada y ya consumian bocado y bebida.
Cuando salimos había luz y mucha afuera. Suerte que con el pibe llevamos gafas.
De la milonga despedida del Domingo en las Arenas solo diré que estaba llena. Los curiosos que miraban en los pisos superiores estaban ensimismados con el mandala humano que formabamos en la pista circular. Hubo despedidas,  hasta luego y hasta el próximo festival, o el año que viene. Pero no hubo adioses.
Al Pibe se le acababan las vacaciones ese domingo. Comenzaba el verano, pero para él igual que para mi, fue como revivir ese domingo de juventud, el ultimo domingo  veraniego después del ultimo año de la secundaria , aquel que marca el comienzo de un viaje y un camino..
 La había pasado tan bien que no recordé en ningún momento a la muchacha de los vestidos floreados y no me importo.
 El Barcelona Tango Meeting se había acabado dejandome un poco melancólico.
 Por suerte el Pibe con su insufrible optimismo y unas buenas pizzas regadas con cerveza y compartidas con Raul,   que todavía llevaba colgando el cartel de "artista", y un grupo de milongueros copetudos que corrían perseguidos por el dron descontrolado, me arreglaron enseguida.


2 comentarios:

La Yumba TANGO - Graciela & Osvaldo dijo...

GRACIAS !!!
Gracias otra vez por hacerme viajar con tus palabras y llevarme a la esquina del rioba y a la noche en que pise por primera vez la pista de una milonga en Buenos Aires.
Desde lo mas profundo de nuestros corazones...
Gracias querido, Gracias!

juan ignacio Arias dijo...

De nada muchachada, aqui estamos, como siempre, donde haya una milonga, un evento o una historia humoristica o seria que contar, un abrazo