lunes, 16 de septiembre de 2013

OBJETOS OMINOSOS - EL PELITO DE NINI

El primer indicio de un objeto puramente malvado en la milonga lo obtuvimos la mañana del 26 de abril del 2009, cuando Robleda Misialardi, alborozada nos comentó que su suerte acababa de cambiar debido a la adquisición de un amuleto conocido como EL PELITO DE NINI. Era, según puedo recordar, un trozo de tela lleno de grasa por el que asomaban a ambos lados un par de greñas coloradas que, según decía el charlatán al que se lo compro  habían pertenecido a la mismísima NINI Marshall . Según parece lo obtuvieron en la Filmacion de "Catita es un  Dama", cuando sorprendiéndola dormida en una pausa le cortaron dos mechones y los unieron  a una servilleta donde se habría limpiado la boca  apucherada Edmundo Rivero. Robledo llevaba aquel mejunje unido a una cadena de plata. Estéticamente era horrible.
Su poder no tardó en notarse. Esa misma noche le dieron 4 puntazos en los tobillos, se
Chamusco el flequillo con una vela, perdió el bolso, la atacó un enjambre de bichos bolita y en la ultima tanda el muchacho que venia a sacarla le estornudo encima provocandole tifus.
 Sinceramente no le dimos mayor importancia porque siempre le pasaban esas cosas.
Pero cuando Tintín Agüero, el conocido sacavirutas de la periferia nos notició de un adminiculo con el que seria invencible en cualquier milonga,  asestando a diestra y siniestra adornos, firuletes, meditadas pausas de gran precisión y giros milimetricos comenzamos a ver una similitud. Que se sepa, no hay poder mágico que pueda hacer tus pies veloces o tus pasos mas precisos. Solo es cuestión de practica, de clases y mas clases y de dejarte los pies en las milongas. Se sabe de milongueros que para no perder el ritmo utilizan "sustancias" compatibilizando la milonga, el trabajo y las obligaciones, y al final acaban en la indigencia, como le pasó  al maestro Pancheta, que llego a tener hasta 200 alumnos y los perdió todos a la quiniela, para transformarse en un fantasma que vivía en un cajero hasta que se intoxicó con estofado adulterado.
A la noche recibimos la confirmación. Tintin llevaba el Pelito a modo de vincha con un cordón que alisada sus clinas aindiadas. Y la verdad es que le quedaba como el culo.
Salió visteandose a la pista y en la primer sacada se recalcó el tobillo y tuvieron que llevarlo a urgencias. Mientras lo llevaban un extintor que había en la parte de atrás se descargó completamente y lo dejo momentaneamente ciego. Cuando volvió a la milonga tres meses después era otro. Hablaba de jehová con biblia en mano, atronando desde el costado de la pista a los bailarines y recriminandolos por su baile lascivo y disoluto. Apenas lo veían venir procedían a embalarlo con cinta aislante y lo dejaban en la puerta del templo. A la tercera vez que le hicieron eso no volvió más.
Algunas noches todos hemos sentido el influjo del "Pelito de Nini". Quien lo lleve a una milonga difunde malestar. Donde aparezca incrementa el índice de planchazos. Milongueras que bailan de común toda la noche apenas son tenidas en cuenta. Muchachos tímidos que jamas son rechazados, emprenden el camino de vuelta a su silla, con el alma contrita y el "no" clavado en los ojos. Hay empujones, puntazos, resbalones, la música languidece y suenan tangos repulsivos en un ámbito frío y sin alma. Milongueros de ley se creen escaparates y  milongueras seguidoras desdeñan a sus parejas, posando su mente en otro lugar.
No hace mucho Tuve una noche horrible. LLegue a la pista con una pose "Estoy aqui y abran cancha". Bailé para que me admiraran, tropezando y enganchando a mis parejas,  a las que apenas tuve en cuenta. Se me hincharon los pies y los cromos se me despegaron, me emborrache, perdí una amistad y los  zapatos de repuesto, se me rajó el pantalón en la entrepierna,  se me fué el bus cuando llegaba casi dormido a la parada y al llegar a casa la gata se habia comido el cuarto de pizza que inadvertidamente deje afuera para comer frío, con café -  delicia celestial - en el desayuno. Me dio insomnio y apenas dormí una hora.
Al ir al baño, me fije que uno de los zapatos llevaba pegado en la suela el talismán horrible, el espantoso Pelito de Nini, lleno de mugre, pero efectivo.
Tarde dos horas en acercarme al zapato, para despegar el  Objeto. Pero no era el Pelito. Sino un chicle lleno de pelos de gato.
Y es que a veces el mal no es un talismán, sino uno mismo peleando con su ego. Tomándose demasiado en serio.
Así que no se aderecen con el pelito de NINI y no se maquillen con su propia importancia.
Bailen y diviertanse, que es lo único efectivo en estos casos.
Aunque la estampita de San Finito Escabiadin (R) también ayuda.

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