domingo, 4 de diciembre de 2011

LOS QUE VAN A LAS PRACTICAS PARA PRINCIPIANTES... SABIENDO

Suelen ser milongueros de mediana sapiencia y comprendidos entre un Jagger y un Kobain.
Van en sus horas libres buscando entre las practicas y aquellas clases llenas de gente joven atraídos acaso por el particular aroma mezcla entre fatigas, entusiasmo y frustraciones  que se queda impregnado en el parquet.
Se ofrecen interesadamente como partenaires(pero no en el sentido de acompañantes, sino mas bien de partenon pues se empeñan en parecer majestuosos con apliques y afeites que resaltan las muchas energías derrochadas en la solución de sus no siempre satisfechos apetitos) para ayudar a futuras milongueras que, atraídas por el romanticismo del tango,  se dejan llevar por la novedad y abandonan otros bailes sin contacto.
Estos sujetos se materializan desde la penumbra donde moran los de pies rebeldes, los torpes y aquellos desgraciados que dejan atrás sus parejas (que siempre aprenden antes, pero no mejor) y avanzando primero, con una timidez falsa se adueñan de las chicas  que ven solas o simplemente alejadas de su pareja que ha ido a desahogar su bronca en algún bar cercano o a fumar a la calle.
En un primero contacto pareciera, que algo aprenden también, que no dominan. Pero a medida que transcurren los minutos y los dos tres pasos que se enseñan abandonan inadvertidamente su fingida ignorancia y se delatan como avezados frecuentadores de milonga y de clases, permitiéndose el lujo de entonar algún consejo que roza el menosprecio hacia el profesor o el encargado.
Todos los hemos visto alguna vez acechando y asediando a las incautas.
En las milongas hablan profusamente(siempre sin fundamento) intentando enseñar a sus parejas, criticando a los otros con los gestos, queriendo en suma reclamar una parcela de reconocimiento casi a los gritos.
En los anales tangueros hay casos memorables de está cáfila que parecían estar en todas las practicas, aunque se superpusieran. Son criaturas primarias en la consecucion de objetivos instintuales. Con su aporte no mejoran ni clases, ni particulares ni milongas.
Si los ves desde lejos  no experimentan cambios. En la distancia corta se adivina un afán moderado de inmortalidad, el uso de colorantes y conservantes, la misma camisa oscura con la que empezaron su peregrinar.
A veces se van acompañados. Pero siempre estan solos...

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