martes, 20 de septiembre de 2011

EXPEDICION A LA MILONGA DEL SAMURAY CANYENGUE 4 - En busca del oráculo Vinchiguerra

El rastrojero rojo se cimbreaba por senderos de vacas. El oráculo, a quien íbamos a consultar sobre la milonga de milongas vivía, según las locas especulaciones de Profesor Maradona en un Rancho hecho con botellas de Chinchibira.
Según el profesor Maradona aquel hombre tenia un don notable e inútil. Ojeando los cromos desechados de los milongueros podía predecir y calcular el destino de todas las milongas habidas y por haber en clubes, eventos, bares, casas particulares y en la mente de los borrachos que a las cuatro de la mañana y fastidiados por tandas inmorales se proponen poner su propia milonga aportando ideas a un futuro fracaso.
Me había dado la suela carcomida de Vila, para que la guardara en el bolsillo.
- Clavando un taco aguja en tierra Vinchiguerra determina la cantidad exacta de personas que irán a tal o cual lugar e indagando en el tejido corrido de una media puede visualizar y prevenir puntazos. Tiene un solo problema.
-cual? quisimos saber.
- Vinchiguerra es empecinado. Sigue vaticinando aunque hace 30 años que murió. Si fuéramos en el hoy no sé lo que pasaría. Podría transformarse en polvo como Valdemar o morirse definitivamente como en ese cuento de Bioy. Por eso vamos a dar un rodeo en el tiempo y viajar al pasado.
- Con este rastrojero no viajamos ni al anteayer - apostilló Pipeta apostillo
-El procedimiento es simple muchachos - aventuro Romulo, que se deja engatusar a veces por los delirios del profesor - debemos todos pensar en nuestros años mozos. El camino desierto hará el resto.
El uruguayo Pococho quiso poner en resguardo los chorizos para que no se le esfumaran a la hora de la comida, pero al igual desistió al ver la cara del profesor y Romulo.
Proponerse un imposible es tan difícil como pensarlo. Sé que la respiración en los delfines es un proceso consciente.Si durmieran completamente se ahogarian, por lo que desconectan un hemisferio del cerebro y mantienen el otro activo.
Yo queria pensar en mis años juveniles, pero obstinadamente visualizaba tapas de la revista "GENTE" en la que aparecia Graciela Alfano antes de las operaciones. Y luego cuando le hablaba a las tostadas y luego volvia al presente para comprobar si todo el experimento habia resultado. Con lo cual se anulaban mis intentos y las tapas de la revista Gente a las que les añadia la silicona. Un desastre.
Tampoco ayudaba el monocorde musitar querandí del indio, que con la lengua pegada al paladar(que es como cantan los nativos y los que quieren pasar por endemoniados para arruinar cumpleaños de otros) formulaba ensalmos aborigenes. Al final, apelando a toda mi fuerza de voluntad me concentré en la primera milonga de verdad a la que fui, iluminada con foquitos pintados y llena de milongueros en camiseta y oliendo a vino. El indio estaria gritando pues sus cánticos en la caja del rastrojero ahogaban el sonido del vehiculo. Pronto los cimbronazos del camino nos alertaron de su falta. Ya me parecia el cantico una salmodia de compadres afectuosos cuando no quedan pibas en la pista y todavia queda media botella de borgoña. En algun momento dejamos de ver alambradas, postes y señales. Uno que otro pájaro extraviado nos sobrevolaba y en la incierta tarde su color nos parecía virado.
Como dice Borges "Facilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real".
Un grupo de ñandus nos rebasó en carrera levantando polvo. Me restregue los ojos. A lo lejos se veia una pared de botellas de chinchibira y un hombre, casi un pibe trabajandolas con adobe. Los caballos resoplaban intranquilos, El malacara intentaba hociquear al zaino y la carreta traqueteaba entre las vizcacheras. Mire al costado. El hombre aquel que se decia uruguayo agarraba las riendas con firmeza. El tal Papaguachi, que me había pedido un poema para una piba se arrebujaba en el sombrero atusandose el bigote renegrido. Llegamos al lado de la pared. No imaginaba para que veníamos a este andurrial perdido.
-Buscan algo? dijo el tipo de la pared.
Nos miramos como queriendo recordar nuestro propósito. - Creo que nos perdimos dijo un tal Pipeta que viajaba con un indio en el pescante - donde está el camino?
- Por ahí dijo y señalaba de donde veniamos. - Matizó sus palabras con una fusta pringosa con la que hacia grandes aspavientos.
Creo que el Uruguayo giro la carreta para no darle un zopapo. Ademas no comprendiamos bien el proposito de llegar hasta ese sitio. En los bolsillos recordé que llevaba unos trozos de algo parecido a la suela, pero no supe para que. El indio del pescante salmodiaba en un tono monocorde, como ahuyentando una maldicion o un espiritu de mal agüero. Yo que soy un proyecto de poeta y credulo por añadidura, sentí un temor pavote, de ese que te da cuando un grupo caminante te va dejando atrás. Cerre los ojos concentrado en la tapa de una revista picante en la que una piba parecida a Tita Merello mostraba las enagüas. Un rumor iba creciendo desde detrás de la carreta. Me tapé los oídos pero el estruendo se hizo de pronto insoportable. abri los ojos para ver a una bandita entera de motoristas con relucientes motos Bolivian-horatius que flanqueaba nuestro google Diesel rojo. Llevaban todos relucientes borceguies charolados para bailar el mix Darienzo de moda. El profesor Maradona dijo (y se me antojo que ya lo había dicho cien veces) - creo que nos pasamos. De la vuelta Pococho, que nos metimos de cabeza en el futuro.
Sentí que ese futuro no me gustaba. Sentí que daba nauseas. Tuve como un atisbo de viaje infinito que nunca terminaba y me volví a dormir escuchando los cánticos atávicos del indio. Me despertó la incomodidad del manubrio del ford T que se me metía en las costillas. A mi lado Romulo Papaguachi despachaba un ejemplar de "Tangomania" del 53. En la guantera, al costado de la faca la "Narradores de la pampa" hacia equilibrios contra los bandazos. Pronto divisamos el rancho de botellas. Una humareda blanca de eucalipto seco salia desde atrás y ahumaba el horizonte. Me palpé sin saber porque los bolsillos y encontré unos trozos de cuero que no supe identificar. Mientras nos bajábamos del Ford T los tire sin percatarme que había un hombre muy parecido a Richard Cleiderman que al punto los recogió y se puso a examinarlos.
Um - dijo analizandolas seriamente - La matinee. No dura mas de tres años, La Viña, lo mismo. Club español. Muy poco. Club Sarmiento, esta es una `practica. Veo un tiempo de esplendor pero despues se esfuma. Universidad, No lo veo claro. Creo que es el germen para muchas otras. El Oriental. Ustedes tendran aqui su casa. Savoy, una temporada. Samuray Canyengue, Les suena?.
- No - dijimos, todos - Nosotros ni siquiera somos del mundillo, con excepcion de este hombre - (nos referiamos a Papaguachi)
El hombre fue a buscar un papel y anotó algo. Se lo dió al uruguayo. - Tome, no lo lea hasta dentro de un rato o 30 años. - Nos reimos. Aquel tipo estaba loco. Lo dejamos con su chifladura y nos volvimos al Ford T para seguir el viaje. Curiosamente no recordabamos hacia donde ibamos ni de donde veniamos pero nos pareció que era prudente continuar. Llevabamos treinta minutos de viaje cuando una familia de vizcachas estuvo a punto de hacernos chocar. El Uruguayo dio un volantazo y el rastrojero casi se da vuelta. Algo se le cayó del bolsillo de la camisa. Un papel. Romulo lo abrio y leyó: "Hacia adelante. No se les ocurra volver. Y despues hacia el sur, pasando los junines y doblando por cristiano muerto". Firmaba un tal Vinchiguerra.
-Luego de un rato le pregunte al profesor: No era un tal Vinchiguerra el que buscabamos?.
Pero Maradona me miró como si hubiera dicho una gracia o algo chistoso.

2 comentarios:

Doctor jugo dijo...

Este blog esta loco y el tipo que escribe tambien. Ayer lei una cosa y hoy queria mostrarsela a mis amigos y leo otra cosa totalmente distinta.
Decidanse carajo!. Me hacen quedar mal delante de mis amistades

Samuel orencio dijo...

Espero que mañana no vuelva a leer lo que leia ayer como bueno y hoy ya no está. O estoy loco, macaya?