jueves, 25 de agosto de 2011

MILONGUEROS EN EL MUNDO - Pepito Choripani, un milonguero lapones



Hola amigos de "La bata de Lusiardo" les escribo desde una remota región de Laponia en la que vivo por Boludo. En los años noventa tenia una pequeña wiskeria para milongueros de la vieja guardia. Lamentablemente un episodio con alcohol adulterado en el que me pescaron y la progresiva merma de mi clientela (algunos muertos de años y otros retirados por prescripción médica) hicieron que abrigara locas esperanzas en el exterior. Los vivillos de siempre, esos que bien viven del sufrimiento ajeno, me aconsejaron que viajara a vender "Helados Laponia". Eran otras épocas en que la pibada creía que un joven emprendedor podía ganarse la vida honestamente vendiendo helados en Alemania.
Yo no era joven.
Y tampoco heladero. Pero me fui encamotando con las promesas de una vida mejor y la nostalgia por la efímera marca de mi infancia que habría migrado como yo(así lo creía entonces) hacia nuevos horizontes. Hice plata vendiendo mi colección de cassettes tangueros a FMs que entonces comenzaban a trasmitir y me pague un billete en un avión de carga a Alemania.
Durante el viaje me sacaron toda la plata para pagar una especie de prenda por la mercaderia. Soñando con vender los Patalin y el helado del payaso firmé y me dieron un recibito y una bolsa llena de muñecos Goma Goma. Después me dejaron tirado en el aeropuerto a nueve kilometros de Rovaniemi.
Como un gil pensaba que los muñequitos eran para regalar a los pibes en la heladería. Mientras caminaba hundido en la nieve comencé a sospechar que pasaba algo raro.
Nadie vende Patalin en pleno invierno. A duras penas se vender en verano.
Todavía pensando que estaba en Alemania intenté en vano contactar con los naturales con las mágicas palabras de acercamiento: Maradona, chucrut, rumenigge y haggen dazz. Pero no me hicieron caso.
Pasaban a mi lado sin compadecerse de mi camperita vaquera, todo abrigados en sus atuendos coloridos.
A punto de desfallecer me rescato un petiso que resulto ser un tucumano que trabajaba de plomo con los "Manseros Santiagueños" hasta que se dieron cuenta que no era coprovinciano porque se quejaba de las empanadas, intentando sacarle las arvejas.
El "Tucu" (su verdadero nombre era orestes Garribaq) había conseguido colocación en el parque temático Navidad como Santa Claus pigmeo. Enseguida me abrió su casa y su despensa y se fue a trabajar.
Desgraciadamente me esperaba otro revés de la suerte (que como dice el tango, es mujer, pero de las jodidas). Resultó ser que el petiso se habia instalado ilegalmente en la casa, que pertenecia a una ancianita que representaba a la mujer de santa en la television nacional. La mujer habia llamado a la policía, que llegó justo cuando me estaba mandando al coleto una lata de ravioles fría.
Me cayó encima todo el peso de la ley. Me detuvieron y me deportaron.
No crean que terminaron allí mis penalidades. Laponia es una región que pertenece a cuatro países. Los amables finlandeses se limitaron a dejarme en la Laponia Sueca, con mi camperita vaquera y sin los muñequitos Goma-Goma. Me dejaron en el parking de un Ikea, donde fui a mendigar colocación. Me contrataron como montador de muebles a domicilio.
Pero como no tenia vehículo propio debía acarrear las materiales a pie y montarlos con mis propias manos.
En este régimen de semi esclavitud subsistí durante un mes hasta que pude comprarme una bicicleta de segunda mano con la que llevar los armarios.
Las buenas gentes del lugar se acostumbraron a mi presencia. Tanto, que algunos buenos vecinos me pagaban para que les llevara encomiendas de un pueblo a otro.
Al principio me pareció un poco raro que me pagaran tanto, pero después deje de preocuparme.
A fin de cuentas la vida es corta y hay que vivirla con alegría.
Con la plata que me dan los muchachos he puesto una milonga con mi nombre en la ciudad de Lulea.
Les mandó esta foto de los muchachos que tan amablemente se portan conmigo, a la entrada de mi propia milonga.
Un abrazo milongueros!. Cuando vengan a Lulea los espero-

4 comentarios:

Ginno Morgati dijo...

a mi tambien me hicieron lo de la heladeria. Creo que es un codigo secreto de las mafias para sacarse de encima jovenes emprendedores como nosotros. Yo saque toda la plata del banco y se la di a un contratista.
Nunca más lo volví a ver.
30 años de aportes que se fueron a la basura en un plis plas.
Ahora susbisto con los pocos pesos de la jubilacion

Chocho Comite dijo...

En los años ochenta se puso de moda esta particular forma de mandar a la mierda a los boludos: Andá a vender helados a Laponia!. Se consideraba super in entre la gente top, top.
Tanto es asi que en la revista gente de Enero del 81, donde se ve a Graciela Alfano en bikini hecho con papel metalizado de cigarrillos esta entre las cosas in, in, junto con la calle alem de mar del plata(que ahora es refugio de malvivientes y borrachos) y el tubito impermeable para guardar la plata en el mar(que sacaron de circulacion cuando un avispado los quiso hacer de plata, provocando tirones y ahorcamientos)
hay gente que solo comprende litaralmente las cosas)

ricardito cormillot dijo...

Amigo Choripani. Tenga cuidado con los muchachos esos. Seguro le haran complice de alguna villania.
Se les ve en la cara que no tienen buena salud.

Chiche miembro dijo...

Catulo! anda a vender helados a Laponia!.
Todo esto es un montaje como los de Jose de Zer.