jueves, 14 de julio de 2011

EXPEDICION A LA MILONGA DEL SAMURAY CANYENGUE 3 - LOS CAMINOS ABIERTOS Y SIN RUMBO

No habíamos recorrido cinco kilómetros cuando la magnitud de la empresa se nos reveló en toda su dimensión.
Íbamos buscando una milonga desconocida como quien busca un baño en barrios residenciales. Entontecido por el vino y los chinchulines ya me empezó a pesar el bolso del mundial 78. Apenas llevaba una mudita de ropa, dos sanguches de mortadela y una cantimplora con vino Toro viejo asodado. Colgados del bolso los zapatos de baile modelo "Copesito sportif" pagados a crédito en la tienda de "La Bata" que regentea el Tucumano Pastura en la selva Paraguaya(yo no bailo nunca pero me gusta el lustroso diseño. Hace que con las piernas extendidas se pregunten las pibas si no estarán en presencia de un virtuoso demasiado modesto para mostrar su arte). Mis compañeros no iban mejor que yo. Pitón Pipeta, con un morral cruzado a las espaldas que varió veinte veces desde que salimos lanzaba cada tanto un lacónico mierda, mierda. Tropezó y se le descolgaron cuatro salamines tandileros y un encurtido de matambre que le manchó una camisa Roja a usanza federal.
Romulo venia muy atrás, junto al profesor Maradona. Nos detuvimos a esperarlos. Cuando nos alcanzaron propusieron hacer un alto en el camino. Eran las cinco y media de la mañana y ya la pampa inmensa desplegaba al fondo las mantas para tapar la noche. Muy bajo ya se intuía la almohada celeste donde corre a acostarse cuando llega el alba. El profesor Maradona abrió una botella de vermut y desplegó sobre un poncho del indio sus provisiones: Cuatro bolsas gigantes de Papas Fritas de Copetin que junto a dos pares de calzoncillos y un tarro de gomina constituían sus únicas pertenencias(El profesor sueña con un peinado tipo Juan Carlos Dual pero los rulos se le rebelan.En vano se engomina la melena Valderramada, con fé y sin esperanza)
El indio destapó el cuerno de yeguarizo y al punto hizo un fuego con ramas y yesca que trajo de por ahí. Romulo saco un tacho de cinco litros de su mochila de la guerra del Paraguay. Buscó apresuradamente en todos los bolsillos.
- Pucha, me olvide la bolsita con Yerba. Ni para mate cosido tenemos.
Nos quedamos mirando como el fuego tiznaba el tacho sin agua.
Eramos una expedición desastrosa. Enturbiados por el alcohol habíamos proyectado una aventura que enseguida se iba al garete, por la insensatez(me incluyo) de sus participantes.
Yo creo que el vino aquel nos había extasiado al punto de no ser dueños de nuestro raciocinio.
Fue entonces cuando escuchamos muy a lo lejos el sonido machacante de una camioneta.
De lo más oscuro venían a nosotros dos luces bamboleantes. - Eso es la muerte hermano, la muerte que viene a posarse en nuestro hombro izquierdo - dijo El profesor Maradona que alterna la lectura de los libros de Castaneda con la relectura de las Radiolandia.
- No - apostillo Pipeta - es un rastrojero. Y al punto estuvo sobre nosotros un rastrojero rojo todo manchado de barro. Desde la cabina el Uruguayo Pococho nos hacia señas.
-Suban muchachos, si hay que buscar una milonga entre milongas, les hará falta un transporte - dijo con sus maneras rusticas y chimichurrescas.
Subí a la cabina con Romulo. En la parte de atrás donde se repatingaron los otros se veían dos alforjas gigantes con cosas de aventura. Pococho sabe más de caminos que nosotros mismos. Anoche - nos dijo - después que se fueron, cuando la milonga volvía al sosiego (temí que se le hubiera pegado el carrieguismo) - vi mi futuro en el último chorizo requemado y desechado de la parrilla. Le faltaba un cacho y la punta del hilo ya se quemaba, como se quema mi vida haciendo asados, sin otro consuelo que el olor a humo en las clinas. - No muchachos, nos merecemos la estabilidad de lo inesperado y el vértigo de lo imprevisto. Así que jugando al truco me gane el rastrojero. El laburo se lo deje al Rubio de los Pollos.
No quise ahondar en el tema. Cuando el uruguayo dice que lo ganó jugando al truco muchas veces hemos sospechado que ejercita habilidades ilegales y punibles (o sea que los roba). Jugando al truco ha ganado un cuartucho en los suburbios, una siambreta, un armario lleno de camisas rayadas y un caballo con el que saca fotos a los turistas que quieren una estampa autóctona . Curioseando en la guantera del rastrojero encontré un sospechoso librito editado por la editorial Dandi, en donde se ilustraban los codigos de la Milonga. Luego recordé que nuestros enemigos de la "Compañia de la virtud" aquellas gentes necias que estuvieron a punto de hundirnos muchas veces editaban porquerías similares para regocijo de todos los que bailan en bloque sólido y no comprenden que la milonga es un acontecimiento festivo. Me sacó de mis cavilaciones la voz de Romulo. - Necesitamos la ayuda de un oráculo. No sabemos bien a donde vamos.
-Tiene razón Romulo, dije - pero mientras tanto no está mal que busquemos al sur y siempre al sur. ya lo dijo Borges. En el sur estará y allí deberíamos ir.
Y luego me adormile mientras el uruguayo decía: seguro q

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