jueves, 15 de julio de 2010

DE REGRESO, CATULO

Volvimos al barrio que nos vio partir, aquella fría mañana desde el corralon del Tano Rigatuzzo, con la nave Gaucha, La Carlos Gardel 54.
Habíamos atravesado los confines galácticos, retrucado y quiero valecuatreado a razas ignotas y civilizaciones extravagantes. Habíamos ganado con esfuerzo y tesón el TORNEO INTERGALACTICO DE TRUCO y habíamos fracasado en nuestro intento de llevar como estandarte nuestro plato típico, El choripan grasiento que en Ganimedes no se consigue al vernos secuestrados por piratas inescrupulosos que demandaban por nuestro rescate chorizo criollo.
Huimos, ayudados por el Toba Nuclear, el toba Vieytes que se creía Gardel y a quien creímos muerto(pero nosotros también nos creímos muertos en los rijosos planetoides de la periferia) y aqui estábamos, por fin en casa, esperando la milonga del viernes, la "Del Oriental" en el descampado donde aterrizamos.
La nave quedó destrozada. Riquelme, el dueño de la milonga no nos dijo nada porque en el ímpetu aplanó la tierra, dejándola adecuadamente apisonada y lista para pivotar sin problemas.
El artista local Evelio Rigazzoni aprovecho la chatarra para erigir cerca de la parrilla un monumento a nuestra gesta que fue prontamente aprovechado para colgar las ristras de chorizos, que secados al sol proporcionaban alimento a los milongueros famélico que descansaban las tabas a las 4 de la mañana.
Y allí estábamos, en la mesa viendo como las parejas exageraban los movimientos, al compás picado de Firpo.Ya habían caído dos botellas de vino de la casa, una de sangría y una de sidra, una especial, dos picadas con milanesa y carpaccio de morcilla(La hija de doña Martita, que colabora eventualmente en la preparación de picadas estudia cocina deconstruida con Jose, que además de milonguero es discípulo de Ferran Adria. José hace tiempo que quiere aplicar esa misma deconstruccion a su estilo de baile. Hasta el momento solo consigue sonoros "no se que quiso hacer").
Habíamos agotado las anécdotas y las descripciones de las razas extraterrestres. Amigos y conocidos se nos habían acercado pero ninguno parecía entender la magnitud de la empresa que habíamos forjado en el planetoide Zappa. Es más, muchos pensaban que nos habíamos allegado a las Europas, como si el límite permitido a un pobre muchacho de barrio como uno fuera esa imprecisa sensación de lejanía que marca el Portugal o acaso la antigua Barcino(que ahora llaman Barcelona).
Y entonces, sentado en una de esas mesas de patas negro fierro, mientras las parejas nos brindaban bullangueras su interpretación del baile, mientras Piton Pipeta mojaba en el carpaccio de morcilla el ultimo trozo de marroco que nos quedaba, entendí por fin que E= mc2 , la famosa teoría de la relatividad de Eistein, se aplicaba a nuestra condición presente. Porque en terminos arrabaleros E(entonces) = Me Comia 2 platos, pero ahora, vacio ya de sensaciones, buscaba una emoción que me devolviera al origen, a esas milongas ajenas de preocupaciones, cuando todavía eramos protagonistas poéticos del entusiasmo y atravesábamos la pista buscando pibas de otros barrios y estilos y todo parecía nuevo y exuberante.
En los planetas, reverenciaban nuestra efigie y nuestro paso, como auténticos héroes libertadores además de la codicia hercolobusiana, y aquí, en casa, eramos solo una caterva de extravagantes a los que cachacear o garronear un trozo de pizza o vino.
Y a las cinco de la mañana volvi a entender E=MC2, pero definitivamente.
Entonces, a resultas del vino Me Caí, 2 veces...
A ninguno de los bailarines le importo, mas preocupados en mostrar su estilo a los pocos, ilustres milongueros anclados a su presente por un vaso de vino.
Y mienstras miraba los pasos desde abajo, comence a sentir una emoción nueva: una nostalgia de esas que se siente cuando uno se ha ido y no ha regresado bien a ningun lado.
La nostalgia del que se siente forastero en cualquier milonga...

1 comentario:

mariana dijo...

Yo también. Yo también.
Quiero volver a casa. Pero a casa