sábado, 7 de noviembre de 2009

MILONGUEROS DEL ESPACIO III - ADIOS AL ASTEROIDE HARRISON

Sin el plegador del espacio, la asombrosa inmensidad del espacio se nos hacia infinita, como la llanura que cada año avanzaba su barbarie sobre la pista de nuestra querida "Milonga del Oriental", aquella que habíamos dejado atrás para salvar a la humanidad de las veleidades de los Hercolobusianos que habían desaparecido con todo su planeta chocador en la profundidad de un agujero negro.
La nave de nuestro amigo, el Uruguayo Pococho, era un cubo herrumbroso, una especie de lata de masitas sostenida por el milagro.
Afuera, los astros lucian en todo su pavor, mientras los alambres y tornillos oxidados crujian su edad al frío de la noche eterna.
El aterrizaje en el asteroide Harrison fue espantoso. El indio quería lancear a un enemigo desconocido, Romulo apretaba fuertemente su bolsito del mundial 78 arrancadole con sus manos sudorosas el dibujo al pobre gaucho mundialito. La ristra de chorizos ya seca de Piton pipeta se acortó por sus movimientos espasmodicos y yo, yo solo podía recordar la noche pobre que mezclamos un poco de alcohol puro con dos dedos de vino de damajuana y así puestos nos fuimos a la milonga(aunque nunca llegamos).
Pococho, con sus imponentes dos metros de altura, se reía: Que pasa vo? no habian viajado nunca?.
Ni si quiera tuvimos la fuerza para contestarle.
La característica atmósfera verdosa del asteroide Harrison, sustentada por los gases que sus habitantes nativos expelian al aire nos recibió indiferente. Ninguno de los que había participado en el "Torneo Intergaláctico de truco" quedaba ya. Eramos los últimos. La Carlos Gardel 51 permanecia donde la dejamos, llena de incrustaciones minerales .
A Pococho le encanto.
No habíamos pasado dos horas en el asteroide y ya le había arreglado los colimadores, las toberas y habia soldado a la Carlos Gardel su propia nave, autoinvitandose al viaje de vuelta.
"Es mas muchachos, mi nave tiene una parrillita mas o menos grande, podemos vender choripanes por la galaxia mientras volvemos a la patria grande"
Lo miramos. Se reía. Lo volvimos a mirar.
Lo decía en serio.
"Los chorizos criollos se consiguen", decía el uruguayo, enloquecido por las emanaciones y flatulencias que todo lo rodeaban. "El asunto está en saber quien tiene la materia prima y el vinazo."Si me acompañan nos pasamos por la tienda de un Brgrururiano amigo y hacemos acopio, ni congelador tenemos que llevar, con asegurarlo en un compartimiento estanco en la parte delantera de la nave se conserva perfecto con el airecito del espacio. Se los digo porque ya lo hice alguna vez."
Debo reconocer que en su locura había una remotisima lógica que ya estaba envenenando la pensadera de mis compañeros.
O eran los efluvios.
El caso es que nos encontramos todos golpeando(si se pueda llamar golpear a pegarle patadas a trozos de roca detrás de los cuales estaba la tienda del amigo) y cargando tres bolsas gigantes de algo parecido a chorizos y dos bolsas mas de lo que parecía pan. El brgruriano le debería algún favor al uruguayo, porque no vimos transacción ninguna entre los dos.
En sucesivos viajes llenamos bidones y bidones de jugo con hielo que sacamos de glaciares cercanos. Esa iba a ser nuestra bebida a lo largo de innumerables planetas, soles, horizontes y lugares.
Confiabamos guiarnos con un mapa estelar que colgaba de la nave cubo del uruguayo. Nave que no estaba bautizada.
Parece mentira, no tiene nombre todavía - dijo, mientras acomodaba un bote de chimichurri concentradisimo.
Pongale Leguizamo Amigazo, es sabido que el pulpo y el zorzal eran amigos - acotó Romulo, nuestro historiador.
Así quedo bautizada y aprovisionada la nave.
Y luego de encomendarnos a nuestro penates, petates y amuletos particulares, sin nada que nos atara a aquel lugar que los astrónomos terrestres llamaron Asteroide Harrison, en memoria del mas grande de los inmortales de liverpool y el mas discreto, nos encaramamos a aquel carrito de choripanes interestelar, con el miedo y la espectativa propia de los que se abalanzan sobre pista ignota para bailar una milonga desconocida, sin zapatos, sin pericia y sin preparación.
Pero con el alma grande y la nostalgia en el pecho...

2 comentarios:

WILKIN URBANO dijo...

Ja, ja, ja, ja. Muy bueno, heyyyyyyy, pero un poco extenso. Este tipo de humor aplica mucha ironía y zarca sismo. Me gusta.

salvadorpliego dijo...

Te propongo un intercambio: te otorgo mi voto para los premios 20Blogs 2009 en la categoría Ficción Prosa si tú me votas para Cultura, que es la que me interesa. Éste es mi blog:
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