miércoles, 15 de octubre de 2008

TORNEO INTERGALACTICO DE TRUCO XI - LOS AMIGOS DEL BARRIO

Desesperabamos de auxilio en el loquero fifi del asteroide Zappa. La final se acercaba a gigantescos pasos y las horas pasaban tediosas, eternas.
No he sentido tan lento el tiempo desde aquella ocasión en que quedé con una piba en la milonga.(al final no pude ir porque me descompuse de los nervios).
Cada tanto, los serviciales homunculos esbirros de los Hercolobusianos hacian su aparicion y erizaban un pedunculo en forma de lirio que les crece en la cabeza. Pensabamos que aquel pedunculo era un receptor con el que recibian instrucciones pero por un internado supimos que esa era la forma de burlarse que tienen estos papanatas pagados por la avaricia hercolobusiana.
Romulo tensaba nervioso sus tirantes. Yo mismo no encontraba ocupacion en escribir, se me habia ido la musa al carajo. Fue cuando faltaban dos horas para el cotejo definitivo cuando oi una voz criolla que me decia: no te calentes, ya vienen el indio y Piton Pipeta. Aturdido por la musica de los altavoces(que ahora consistia en bandas sonoras del Canal Disney) pense que habia pasado ya la frontera en que la razón entra en el desquicie, ese horizonte de locura abismal que vemos a lo lejos y entrevemos cercano cuando el cansancio nos acerca a la tonteria o a la filósofia(que a veces es lo mismo).
Pero observando a Romulo pude entender que la voz no sonaba solamente en mi cabeza, habia con nosotros alguien que no estaba antes.
No les puedo explicar la sorpresa que nos dió cuando el ser aquel descabezo su sombrero y reveló la cara ansiosa de un habitué del bar "Roñoso": el loquito Piazzolla, que dicen tiene la facultad de burlar el tiempo y el espacio a su antojo, pero con diez segundos de adelanto.
Y como si esto fuera poco, al punto un plegador del espacio se materializó dentro del psiquiatrico estelar, finiquitando la existencia de un par de filósofos boecianos que encontraron el horrible fin del rabíno.
Cuando se abrio la puerta vimos que efectivamente estaban dentro el indio amigo de Romulo y Piton Pipeta, nuestro hombre de inteligencia, un inesperado refuerzo que nos hizo saltar de alegría y abrazarnos con grandes muestras de contento, hasta que el indio, con ese laconismo que lo caracteriza hizo notar una verdad terrible y definitiva.
Solo dijo "Dentro" y en esa palabra que no comprendimos al principio se desvanecian nuestras esperanzas porque lentamente llegó la verdad con una certeza demoledora. Ahora eramos cuatro pero todos encerrados en un siquiatrico de máxima seguridad y sin poder salir.
En vano fatigamos la mente buscando una salida. La desesperada intencion de Piton Pipeta por mover el plegador del espacio solo unos metros para modificar la trayectoria del artilugio y quedar fuera del loquero no halló eco en nuestros compañeros de hospicio, que no parecian entender nuestra intenciones. además conjeturamos que ese movimiento no nos bastaria para quedarnos en el exterior.
Una hora pasamos asi, con el ánimo abatido y la congoja colgando de nuestra cara como una mala baba, una hora en que los esbirros levantaban sus antenas frecuentemente para mayor pesar nuestro.
Entonces oimos un golpe terrible, un estruendo, como si toda una procesion de canyengueros se acercara desde el poniente hacia nosotros y la puerta blindada rosa y con florcitas, de a poco fue levantada y se mantuvo asi hasta que todos los locos escaparon en tropel.
El indio levantó su lanza en ristre y Piton enarboló una ristra de chorizos del 54, que secos hace tiempo le sirven de nunchacos. Pero nada debiamos temer de esta amenaza pues quien sostenia la puerta tenia un atuendo plateado y rojo y un casco brillante tipo hoplita.
¡ULTRA SIETE! - Gritó Piton que adornaba sus meriendas con el heroe japones. Y al punto una voz metalizada respondio:
- Si - dijo - ahora me han encomendado una mision y como el nuevo Ultra Siete no los voy a defraudar!
Entonces nos percatamos de la mirada en el visor del casco. Los ojos desquiciados, lanzaban fulgurantes visteos a la concurrencia y Romulo apostilló con tristeza - no es ultra siete, es el Toba Vieytes, el toba nuclear.
Y efectivamente era el toba, montado en un nuevo delirio de su mente atormentada.
El indio amigo de Romulo, un pampa de los de antaño miró a su hermano aborigen con desden y piedad, al percibir que aquel payaso loco no pertenecia ya a la noble estirpe indígena, sino que se le habia secado el seso de ver la televisión y cual quijote, vivia una ficción que novelaba su cerebro desquiciado
- Salgan, salgan decia aquel pobre despojo que se habia fugado de la sala de operaciones y que alguna vez habia pretendido ser domador de fieras salvajes para caer bajo las garras de nuestra Perlita, una gata querendona que le dió biaba con caldo.
- salgan Athos, d´Artagnan! - decia ahora el pobre orate, pensando que era Phortos, sosteniendo la roca en la cueva.
Salimos. Yo que habia leido "20 años despues" supe que aquella era la última vez que veriamos al toba nuclear.
Los muchachos fueron saliendo y yo, con lágrimas en los ojos miré hacia donde el toba sostenia la puerta blindada. El casco improvisado se le habia cuarteado y cayó al suelo revelando la cabellera roja, incongruencia genetica que hacia del ultimo toba un ser curioso.
Por los pasillos se escuchaban ordenes y pasos apresurados. Los Hercolobusianos se acercaban.
-Dale! le dije, solta la puerta!.
Y al punto:
-Dale hermano, que te espera margarita - para inducir su locura a terminos Gardelianos.
Pero el toba ya no podia con el peso desmesurado. Me miró por ultima vez y me dijo: Me llegó Medellín.
Y luego - Chau Hermano..
La puerta se le vino encima.
Mientras corria gotas ardientes me rodaban por la cara. Corria abrazando al casco roto de Ultra siete.
Ganamos la salida. Los muchachos preguntaron por el toba. Se me fué a la mierda la voz, la compostura, todo.
Un hombre macho no debe llorar dice el tango. A mi que mierda me importaba. Esos hijos de puta galacticos habian matado con sus acciones a un hombre bueno y ahora pagarian.
Me seque las lágrimas. En el pabellón sede del torneo Los impostores de la "Compañia de la Virtud" se estarian preparando para jugar.
En ese momento supe que ibamos a ganar ese torneo, que ibamos a dejar en ridiculo a todos esos hercolobusianos de mierda, para vengar la memoria del Toba Vieytes, para que su valiente sacrificio no se perdiera como su razón...

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