miércoles, 15 de octubre de 2008

TORNEO INTERGALACTICO DE TRUCO - VI - DEBACLE Y VICTORIA REA

10 de noviembre o 67566dsgdt del calendario intergaláctico.
Al acercarse las sombras de la noche, la fría realidad del acto irresponsable de los hermanos Tito y Pelusa Nuñez nos golpeo a Romulo y a mi como una milonga llena de forasteros y enemigos.
Los dos hermanos, desparejados por culpa de una juerga galáctica en compañía de emigrantes gfrrisianos disolutos, habían perdido el segundo partido del torneo intergaláctico en el que se jugaba el destino de la patria, la tierra, y todos sus habitantes.
No contentos con su acción y viendo que su nuevos estado(tres manos y un ojo uno, y el otro tres ojos y ninguna mano) les reportaba ciertas ventajas entre las féminas de razas exóticas, se marcharon sin que hasta el momento hayamos podido saber donde carajo andan.
Así estaban las cosas, con un partido ganado y uno perdido, a la espera del partido definitivo con los alienigenas del planeta HGF2: los ciclopeos vdaed y grbeerb. y digo ciclopeos porque estos dos espécimenes, autenticas bellezas en su planeta, presentan un único ojo lloroso y legañoso, aunque su estatura no pasa de los miseros 170 centímetros.
Comprenderan que aún así tenían una ventaja sicológica sobre la delegación terrestre: ellos estaban listos para jugar y nosotros habíamos perdido a nuestros campeones.
Quisimos apelar a la gracia Hercolobusiana para que, con sus malas maneras, nos permitieran una merced temporal para buscar a Tito y Pelusa. Confiabamos en que el ascendente que el Toba Vieytes, el toba nuclear, tenia sobre ellos como bufón exclusivo de la corte pudiera granjearnos su favor.
Lo que ignorabamos era que el Toba, perdida su gracia y acabados sus pésimos chistes de Jaimito, había huido al interior del asteroide Harrison, desde donde sobrevivia asaltando a los juerguistas que volviendo del asteroide Zappa, derrochaban sus dineros en las muchas tabernas habilitadas para tal fin.
Nos lo contó nuestro androide traductor, cuando quisimos confiarle nuestro plan para encontrar a los hermanos Nuñez.
La situación era claramente desesperada. Romulo y yo pasamos la que sin duda fue la noche más horrenda de nuestra vida, si se excluye la vez en que fuimos a un baile a beneficio en un barrio hostil y tuvimos que salir huyendo para salvar la vida, sin dinero y sin corbata.
Afiebrados y al llegar la mañana harrisoniana que solo puede entreverse por un incremento de las emanaciones que los harrisonianos nativos expelen para que la atmósfera sea ligeramente respirable(porque el sol de aquí ni siquiera calienta) habíamos tomado una decisión final: Romulo y yo tomaríamos las riendas y la responsabilidad del partido, a sabiendas de nuestras limitaciones, confiados en las muchas tardes que pasamos capitalizando las horas en el bar "Roñoso" con los naipes encerados de mugre y en la misma incapacidad de los alienigenas para distinguir matices entre un terrícola y otro(incapacidad que entre oriente y occidente solemos practicar asidua y respectivamente).
Así que avanzamos, pobres héroes de vodevil, muñecos de milonga, humildes soldados de la humanidad, que, ajena a su sino, seguía impulsándose rutinariamente en sus hábitos habituales, hacia la mesa en la que nos aguardaban los representantes de HGF2, ante el griterio ensordecedor de una chusma variopinta que se regocijaba en manjares suculentos y otras delikatesens, sin apenas prestar atención a las tres mesas en las que se desarrollaba nuestro grupo . Me habia puesto las galas de Viernes, las mismas con las que acudo a la "milonga del Oriental". Romulo por su parte, habia lustrado sus tirantes y en la gorra, insignia de su autoridad en asuntos del tango, lucía una pluma que el ignorante asociaba con Robin Hood, pero que pertenecía a un batracio arborícola del planeta Trupc, lugar célebre por sus importaciones de mal gusto(los nativos del planeta VDRE lo consumen con fruición y abundancia, como muchos terrestres aficionados a los locales de "Tenedor libre").
Debo decir que los HGFDOSIANOS nos birlaron de puro caraduras los primeros diez puntos. pero aquellos primeros puntos me permitieron entrever una verdad esencial: nuestros ciclópeos contendientes mentían pero con un método sistemático y de una ingenuidad aplastante: Si tenían Envido o truco no cantaban, si no tenían nada mentían como bellacos.
Luego nos enteramos que su complejo sistema religioso les impedía decir la verdad, para no quedar en evidencia delante de sus abstrusos dioses. Esta misma conducta se aprecia en todos sus actos cotidianos: hacen todo lo contrario de lo que piensan, para no caer en desgracia delante de sus divinidades. Por eso no es posible saber de donde provienen, mienten la ubicacion de su planeta para alejar cataclismos y otras catastrófes naturales.
Una vez establecida esta pauta, me las arregle para hacérsela saber a Romulo Papaguachi deslizandola en un verso en el que les cantaba flor a los alienigenas. Tuve que repetírsela, porque Romulo es un veterano curtido pero inocente para la picardía.
Íbamos perdiendo por 15 a 1, de las malas cuando lo entendió por fin.
Entonces, como siguiendo un ritual, como con bronca y junando, tal como dice el tango, Romulo accionó ese grabadorcito pequeño que trajo de la tierra y cuyas pilas contrabandea con oscuros sujetos que hacen sus negocios en SDUDU, el espacio puerto del asteroide Zappa, propiedad del frívolo y maniático Sheik yerbuti. Y así, animados por la clara voz de Angelito Vargas, cantando "a pan y Agua" y "El porteñito", ganamos casi sin sudar el partido definitivo, el que habilitaba a la embajada terráquea para jugar los octavos de final.
Y allí, tan lejos de casa y bajo ese sol pedorro que ni siquiera yerba podría secar, quise que la muchachada milonguera nos hubiera visto y se mandara unas milongas y unos vinos a nuestra salud.
Y le prometí a Papaguachi que íbamos a salir de esta, como fuera, para mandarnos un copetin con el malevaje y Romulo, con lágrimas en los ojos me dijo - Ojalá, pibe, ojalá...

1 comentario:

Janario dijo...

No tengo ni idea de cómo se juega al Truco.

Dibujando la Crisis

Saludos,

Janario